sábado, 13 de abril de 2024

BLOQUEO NAVAL CONTRA VENEZUELA POR NO PAGAR A TIEMPO SUS DEUDAS


 15 de Abril de 1902.-           La deuda que gobiernos venezolanos adquirieron con otras naciones para poder mantenerse en el poder haciéndole frente a las continuas guerras civiles que diezmaban la población y arruinaban la economía, afloraron con signos peligrosos durante el mandato de Cipriano Castro. Los diplomáticos alemán, francés, inglés e italiano enviaban constantes notas y memorandun a la Chancillería Venezolana protestando por la demora en el paso de los intereses de la deuda y los procedimientos fijados por la Ley y éstos cada vez se hicieron más duros en su tenor hasta que al fin Alemania e Inglaterra se coaligaron para ejercer actos de violencia contra Venezuela a efecto de obtener por ese medio el restablecimiento del servicio de pagos relacionados con la deuda pública. La agresión armada contra nuestras costas se hizo evidente en la Guaira, Puerto Cabello y Maracaibo.

            Nuestra desmedrada escuadra cayó rápidamente en poder de los invasores, mientras Cipriano Castro lanzaba proclamas y se abrazaba con su adversario el Mocho Hernández para hacer causa común contra “la planta insolente que se atrevía hollar el suelo patrio”. La lista de deudas ascendía a 490 millones de bolívares, lo que significaba que el país por más de diez años, debería entregar a los deudores toda la renta de ingresos públicos, calculada anualmente entre 40 y 50 millones. “Y los cálculos más optimistas del Ministro de Hacienda y Crédito Público  suponían que a riesgo de morirnos  de  hambre,  al

País no podía amortizar cada doce meses más de 4 millones”.

            La intervención amistosa de la chancillería de Washington, obligó a los barcos extranjeros retirarse de las costas de Venezuela, luego de encontrada una fórmula de arreglo para la cancelación de la deuda.

 

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DÍA DEL PANAMERICANISMO

 


 14 de Abril de 1930.-            Desde el año de 1930 se celebra en Venezuela como en las demás naciones del nuevo Continente este día consagrado a resaltar el esfuerzo que los une en el sentimiento de paz y prosperidad, de seguridad y solidaridad. “Ello se explica por el hecho de que todas esas naciones, en particular las de la América española, nacieron a la vida independiente por la acción mancomunada de sus hijos más ilustres. Si existió una hermandad en la hora de la liberación, es natural que subsista,  se afirme y se prolongue en el tiempo mediante las

practicas de ideario panamericano”.

            Simón Bolívar, José de san Martín, Francisco de Miranda, Bernardo Monteagudo sobresalen en la pléyade de hombres ilustres que dieron inicialmente forma y contenido a esta acción de hermandad cuyos esfuerzos se empañan cada día por supervivencia y solidez.

            Este sentimiento de unión continental fue captado por Bolívar cuando tuvo la idea de reunir por primera vez en Panamá un Congreso extraordinario en que estuviesen representadas todas las naciones americanas. Bolívar reconoció con clarividencia de gran estadística, la importancia de fomentar el espíritu de solidaridad, cooperación y unidad entre las pujantes naciones de este continente. Lamentablemente el Congreso de Panamá no arrojó los frutos deseados, pero constituyo un paso realmente trascendental e histórico que más tarde otros americanos llevarían a la realidad.

            El 14 de abril de 1890 se reunieron en Washington los representantes de las naciones del Nuevo Mundo en la Primera Conferencia Interamericana y aprobaron una resolución cuando la que al presente es la Unión Panamericana de las Veintiuna república que forman el Nuevo Continente. Desde entonces el ideario panamericanista ha tenido los resultados que en gran parte han asegurado la paz y la convivencia y la cooperación entre países de un mismo continente.

 

viernes, 12 de abril de 2024

EL ESTILETE DE JUAN MONTALVO


13 de Abril dde 1833.-            La República del Ecuador recuerda hoy entre sus intelectuales célebres, al poeta y escritor Juan Montalvo, nacido en el pueblo de Ambato, el 13 de abril de 1833, y muerto lejos de la patria, en la ciudad de Paris, el año de 1899, al a edad de 56 años.

            Juan Montalvo fue no de los mejores prosistas de América y su pluma la trasformó en estilete implacable contra la dictadura de García Moreno y su sucesor Veintemilla, quienes oprimieron a su patria. Durante el régimen de García Moreno inició una de las polémicas más violentas y crudas de que haya memoria en la política sudamericana. De esa labor ha quedado su volumen Geometría Moral donde hace consideraciones sobre la ética y

“Catilinarias”, vocablo prestado del orador más elocuente de Roma, marco Tulio Cicerón y el cual connota la implacable arenga del magistrado romano cuando expulsó a Lucio Sergio Catilina, su gran adversario político, acusado de conspirador.

            Otras obras populares del escritor Juan Montalvo fueron sin duda El Cosmopolita, Mercurial eclesiástico, El Regenerador, El Espectador y Siete tratados. En esta última obra aborda temas filosóficos, episodios de la historia hispanoamericana, personalidades del continente, asuntos de ética y una aproximación al Quijote, titulado “El buscapié”.

            La obra de Montalvo ha sido de difícil clasificación debido a lo personal y fuerte de su contenido, sin embargo, numerosos críticos coinciden en situarla dentro del ensayo que es un género bastante libre y amplio.

            Montalvo trabajo ardorosamente por recuperar olvidas fuentes de la literatura española, pero generalmente su trabajo estuvo centrado en el campo periodístico político de corte liberal. Podríamos concluir diciendo que fue un artista que supo muy bien manejar la palabra y un polemista muy  característico  de  los  tiempos  iniciales  del  romanticismo  en América.


jueves, 11 de abril de 2024

PAZ EN LA TIERRA


 12 de Abril de 1963.-            La histórica encíclica que el Pontificado de Juan XXIII dirigió al mundo el 12 de abril de 1963, es una carta abierta a los ojos y reflexión no sólo de los católicos, sino de la humanidad entera, en la que se revela la preocupación y la ansiedad porque el mundo pueda

ser arrojado accidentalmente al holocausto atómico.

            El Sumo Pontífice, a los 83 años de edad, revela en su Encíclica la forma como considera que la paz pudiera ser permanente, una paz en todos los niveles, entre hombre y hombre, comunidad y comunidad, nación y nación. Denuncia en esta la Octava Encíclica “Pacem in Terris” (Paz en la tierra), la persecución radical y religiosa; condena la intervención de un Estado en los asuntos de otro. Exhorna a los gobiernos para que lleven a todos los hombres los beneficios de la prosperidad atómica. Pero más que nada, habla de su temor porque la guerra fría pueda tornarse caliente.

            La fabricación de armas se justifica sobre la base del equilibrio de las fuerzas; pero no puede negarse que la conflagración pudiera estallar por alguna eventualidad inesperada. Y aunque el miedo a la destrucción atómica pueda ser un disuasivo, “es de temer que la simple continuación de los experimentos nucleares, llevados a cabo pensándose en la guerra, tenga consecuencias fatales para la vida de la tierra”. Por lo tanto los experimentos nucleares tienen que ser prohibidos y hay que alcanzar el desarme total efectivamente controlado.

            El Papa capituló la encíclica en las siguientes cinco partes: 1. El orden que debería existir entre los hombres, sus derechos y los deberes que tiene cada cual con su      semejante para vivir en paz y prosperidad;  2. Las relaciones que deberían existir entre los individuos y el Estado, estipulando que los hombres tienen él deber de aceptar la autoridad aunque puedan oponerse a ella si las leyes son contrarias a la voluntad de Dios;  3. Las relaciones entre los Estados;  4. Las relaciones entre los hombres  y  5. Exhortación a los católicos.

miércoles, 10 de abril de 2024

LA BATALLA DE SAN FÉLIX



            “Tras de la noche pavorosa en que sumida en onda pesadumbre permanece la desolada Barcelona, torna a lucir el sol que ha de alumbrar para la patria una de las victorias más brillantes y trascendentales. La guerra como el mar, tienen olas que sepultan y olas que levantan. Casi al propio tiempo que en  las orillas del Neverí sucumben nuestras armas. Piar se cubre de gloria en la riberas del Orinoco”. Así comienza en “Venezuela heroica”, Eduardo Blanco, la narración de aquella batalla que dio nuevos bríos a nuestros pueblos para continuar la lucha cruenta y larga que apuntaba hacia la emancipación de la Venezuela colonizada desde los tiempos de Colón.

            Piar, guerrero de mar y tierra, abandonó el oriente y se atrincheró en el Sur, en el propio corazón de Guayana, secularmente dominaba por la corona real hispana, y lo que en otros tiempos no pudo ser, él con sus soldados bien curtidos lo hizo posible con una estrategia costosa pero distinta y efectiva.

            Angostura era inexpugnable porque las baterías dominaban desde la cumbre y cuestas de los cerros, de manera que Piar elaboró una operación envolvente desde las Misiones del Caroní que tenía su nudo gordiano en san Félix, pero como Alejandro Magno a la atadura de Gordias,  lo  cortó de un solo  tajo  con  su  espada  en  una  acción  rápida  y decidida.

            Desde entonces, 11 de abril de 1817, fue posible conquistar las alturas y expulsar a quienes se resistían valientemente arriar los pendones de Castilla. Guayana fue libre gracias al talento, terquedad y fundamentalmente, a la desobediencia del general en Jefe Manuel Piar. Bolívar había llamado reiteradamente a Piar para que abandonara Guayana y convergiera en el plan de un gran ejército en la plaza de Barcelona para desde allí emprender campaña militar hacia el centro a fin de asentar los poderes de la República en Caracas. Piar se negó rotundamente y su desobediencia dio un vuelco a la estrategia militar de Bolívar. Nunca un acto de indisciplina militar resultó tan útil. Sin embargo, a la postre, Piar debió pagar todas sus faltas en el paredón. Pero valió la pena el sacrificio. (AF)

martes, 9 de abril de 2024

MUERTE DE JORGE ELIÉCER GAITÁN

La muerte trágica de Jorge Eliécer Gaitán, Jefe del Partido Liberal de Colombia, desató (9-10 de abril de 1948) una gigantesca revuelta que estremeció a la América. Fueron dieciocho horas de sangre y fuego que acabaron con cuatro mil vidas comenzando por la del presunto asesino Roa Sierra, quien fue colgado por las turbas. El asesino, un hombre de sombrero, vestido con un ordinario traje marrón, disparó su revólver tres veces contra el cuerpo de Gaitán que se dirigía a almorzar tomado del brazo por su compañero de lucha Plinio Mendoza. Gaitán cayó envuelto en su abrigo negro, y fue levantado suavemente en medio de una ola de gentes aterradas y mudas. Un grito de “viva el partido liberal” rompió el silencio como un latigazo. Hombres y mujeres e agolpaban en el sitio y humedecían sus pañuelos y corbatas con la sangre de Gaitán. La muchedumbre rugía furiosamente. Habían matado al líder más popular que ha tenido Colombia en toda su historia. En una impresionante demostración de protesta el pueblo se lanzó aquel día a la calle y en varios puntos de la ciudad comenzó a alzarse el humo de los incendios. Centenares de hombres y mujeres agitaban al sol machetes y banderas rojas. El pueblo, guiado por un instinto, presumía que los despachos del Gobierno o de las oficinas del detectivismo había salido la orden de matar a Gaitán. El Partido Liberal para calmar a la multitud pidió al Presidente Mariano Ospina Pérez la renuncia, pero éste solo ofreció a los Liberales la mitad del poder. Cuando todo se creía arreglado para retornar a la normalidad, al día siguiente del asesinato de Gaitán, otra catástrofe empezaba, la tropa que el Presidente Mariano Ospina Pérez, había hecho traer a Bogotá durante la noche, mientras hablaba con los dirigentes liberales, empezó a disparar incontroladamente en las calles generando una horrible situación de violencia conocida como el bogotazo.(AF)

lunes, 8 de abril de 2024

ASESINATO DE TOMÁS DE HERES

El 9 de abril se conmemora el aniversario de la trágica muerte del General Tomás de Heres, hijo guayanés y prócer de la independencia sur-americana. Había nacido en la ciudad de Angostura en septiembre de fines del siglo dieciocho. Su padre Don José de Heres fue uno de los Gobernadores de Guayana durante la Colonia y su madre se llamó Doña María Josefa de Rivero. El General Tomás de Heres fue al igual que su coterráneo José Asunción Farreras, prócer de la independencia sudamericana. Su cultura y su inteligencia lo definieron siempre en la guerra de independencia como excelente táctico y estratega y en la vida pública como servidor de incomparables méritos. En 1820 lucho al lado del General José de San Martín, el arquetipo de la argentinidad. Más luego fue gobernador de la Provincia de Cuenca en el Ecuador; Jefe del Estado Mayor General Libertador; Secretario General de Bolívar; Ministro de Guerra y Marina y Ministro de Estado en el Departamento de Gobiernos Exteriores del Perú; Encargo de Negocios de las Repúblicas de Colombia en Chile; Segundo Jefe del Ejército del Sur al mando de Sucre; Diputado por Guayana al Congreso celebrado en Colombia en 1830; Presidente de la Asamblea legislativa de la Provincia de Guayana en 1831 y Senado por a misma del 33 al 34; Jefe de Operaciones del Orinoco y Comandante de Armas de Guayana. Estos son los hitos de su larga y espinosa carrera de 23 años, por su patria chica y por ese pedazo de América libertada por Bolívar. Desgraciadamente el soplo de su vida fue mal disipado el fatal día que cayó de rodillas y con el rostro vuelto al regazo de Monseñor Talavera con quien tertuliaba. Así termino la vida del prócer. A la memoria del héroe es escaso el tributo rendido, si acaso un busto frente al Fuerte Cayaurima y una escuela, cuya algaraza vigila penitente la estatua de Bolívar. TOMÁS DE HERES: UNA MUERTE POR ENCARGO La del General Tomas de Heres fue virtualmente una muerte por encargo, De quien o quienes? Nunca las autoridades judiciales ni civiles lo esclarecieron El Juez Antonio Ezeiza interesado en el caso dado los lazos de amistad que lo ligaban a la familia Heres Rodil, fracaso al no encontrar pruebas fehacientes que incriminaran a los sospechados, ni siquiera a los responsables de un articulo apare­cido días antes en el semanario de la Sociedad Filantrópica en el cual se vaticinaba su caída. El artículo se refería, a manera de respuesta, a lo dicho por Heres en una reunión ocurrida en la casa de Tomas de Armas el 27 de marzo, según el cual sus partidarios tenían que trabajar constantemen­te en la liquidación de la Sociedad Filantrópica para evitar que "los forasteros se apoderen del mando en Guayana" También se especuló y pesquiso sin resultados probatorios sobre la presunta autoría intelectual de quienes heredaron los bienes de Mag­dalena Guerra de Natera a través de un testamento denunciado como apócrifo y en cuya sentencia de nulidad, declarada en primera instancia por un Tribunal, habría influenciado Heres. No obstante esta sentencia quedo definitivamente revocada en instancia superior. Lo cierto es que de la autoría material e intelectual del crimen nada se pudo indagar con fundamentos. Sin embargo en 1853, por actuarios de las autoridades de San Fernando que conocían de varias de­nuncias de abigeato, aparece como indiciado un tal Antonio López, quien había sido en 1842 cabo de la guarnición de Ciudad Bolivar. A este señor se le incriminaba también haber sido el autor del atentado contra el General Tomas de Heres. A fin de profundizar sobre los hechos denunciados, las autori­dades de San Fernando, ordenaron la captura e informaron al Juez de Ciudad Bolivar, Manuel Silvestre Díaz, quien acompañado del oficial Francisco Ferian y 15 soldados de la guarnición, viajo a cumplir la diligencia en La Urbana, lugar donde residía Antonio López, pero este al verse intimado burlo la acción de captura y se internó en la selva del Alto Meta de donde nunca mas se supo de el. Fatal alternativa para un cambio político Los dueños de los medios de producción y comercio, por regla gene­ral, tienden de alguna manera a influenciar o ejercer control de la cosa pública en función de sus intereses y cuando ello les resulta difícil, estimulan o lid erizan la oposición hasta alcanzar su objetivo. Desde su llegada a Angostura, luego de concluida la campana del Sur, el prócer Tomas de Heres, al igual que en provincias distintas otros de la guerra de Independencia, se erigió, bajo la protección del Poder central, en caudillo de la provincia de Guayana, ocupando cuando no la Comandancia de Armas, la Gobernación o, en todo caso, soste­niendo en esos cargos a gente de su influencia. Heres resulto un gobernante austero. Inflexible, apegado a una ley, muy poco avenida a las características del comercio provincial. Ello, por supuesto, resulto intolerable para los intereses de la economía regional que tenia como eje a la poderosa casa mercantil del inmi­grante serones Juan Bautista Dalla Costa, instalado en Angostura des­de los mismos tiempos postrimeros de la Colonia, pero que ostentaba el haber prestado importantes servicios a Bolivar y a la cau­sa republicana. Para 1842 cuando ocurrio el atentado que segó su vida, Heres lleva­ba 12 años en el Poder y no había manera de avenirlo o sustituirlo, pese a que Dalla-Costa había organizado una implacable oposición a través de la "Sociedad Filantrópica" y contaba en la altura del poder central con el virtual apoyo de Carlos Soublette, her­mano de su esposa Soledad Soublette Aristeguieta. Era que los galones del procerato pesaban demasiado a la hora de una decisión y los Go­biernos procuraban a favor de la estabilidad mantener contento los caudillos militares. La única salida parecía ser la muerte natural o trágica. Y por la salida trágica salio Heres mediante atentado alevoso cu­yos hilos guardaron muy bien los grandes intereses económico ­políticos como lo evidencia la más elemental disección. Simón García, un militar conservador, a través de un manuscrito fechado en San Fernando de Apure en 1858, ayuda a poner en claro algunos aspectos del atentado contra Heres, cuando señala ' con precisión los nombres de los autores materiales y del dinero que reci­bieron por llevar a cabo su crimen. Se desprende del manuscrito que el atentado tuvo su origen en una conspiración civil que utilizo a un capitán (Eliseo López) y a un cabo de la guarnición (Antonio López), los cuales recibieron cada uno 3000 pesos con los cuales iniciaron una nueva vida, uno en el Cuchivero donde fue asesinado, y el otro en el Alto Orinoco, tragado por la selva. Simón García, quien comando tropas del gobierno contra sublevaciones en el interior de Guayana en tiempos de la Guerra Fede­ral, menciona asimismo nombres de gente de la Sociedad Filantrópica, solo que señala como móvil lo del testamento de la señora Magdale­na de Natera ¿acaso como pretexto para desviar la atención de los verdaderos móviles del atentado?' Lo inexplicable es que el hijo ho­mologo de Juan Bautista Dalla Costa, siendo Gobernador de la pro­vincia en 1861, haya perdonado a García cuando este fue depuesto de su cargo por el Gobernante anterior, Florentino Grillet, responsabilizado de la muerte de varios revolucionarios capturados en Las Bonitas. Lo cierto es que la muerte de Heres permitió el acceso de la Socie­dad Filantrópica al poder a través de las elecciones de 1846 ganadas por Francisco Avendaño, un cumanés prócer de la independencia recomendado por el Presidente Soublette y a quien después llamo, antes de Alegar al final del periodo de su mandato (1843-1846), para nombrarlo Ministro de Guerra y Marina. A partir de allí fue mas libre y alternativo el juego político, gente de uno y otro bando se alternaban en el Poder y el proceso democrático se acentuó cuando triunfante la Guerra Federal, la provincia de Guayana se transformó en Estado Soberano. Juan Bautista Dalla Costa hijo, quien se había educado y formado en los mejores colegios europeos, ejerció durante cinco años la presidencia del Estado Soberano de Guayana y se desta­co como un gobernante de progreso y visión futurista. Heres en el Panteón Nacional Los restos de Heres que se hallaban en bóveda prestada, fueron exhumados e inhumados en la Catedral, igualmente los del prócer José Tomas Machado, quien había fallecido el 30 de enero de 1862. El 16 de noviembre de 1942, a los cien años del atentado, los restos del general Tomas de Heres volvieron a exhumarse y esta vez para rendirle los honores del Panteón Nacional. El testimonio del lugar donde se encontraban los restos, lo dio el albañil Pedro Calderón, quien en 1895 le puso a la Catedral el piso de mosaico. También fueron exhumados los restos del capitán de navíos José Tomas Machado. Se hallaban dichos restos inhumados en fosas hechas de adobes y mezcla mulata (cal, arena y tierra) piso de ladri­llo. Actuaron en la ceremonia de exhumación el juez Francisco D' Enjoy Ravago, el Presidente del Estado coronel Carlos Meyer y los familiares del prócer Clara Rodil de Machado, Gabriel Rodil de Ortiz, Rosalía Ortiz de Jara y Mercedes Rodil de Astor, así como el Dean de la Cate­dral Dámaso Cardozo. Los restos de ambos próceres fueron trasladados a Caracas el 24 de noviembre y el Ejecutivo del Estado comisiono para su entrega al doc­tor José Gabriel Machado, quien pronuncio el discurso de orden en la ceremonia de la Catedral y al Pbro. J. M. Guevara Carrera. (AF)