jueves, 29 de febrero de 2024

X CONFERENCIA INTERAMERICANA

 

            El 3 de marzo de 1954, se reunió en Caracas, en el Aula Magna de la Ciudad Universitaria, la Décima Conferencia Interamericana, no obstante estar regido el país por una dictadura y haber las fuerzas clandestinas realizado internacionalmente un laborioso trabajo para que dicha conferencia no  se llevara a cabo en una sede como la de Venezuela aherrojada por la fuerza y maniatada en el libre ejercicio de sus derechos.

            483 delegados de veinte países de América concurrieron al Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela para ventilar los más urgentes problemas económicos, políticos, sociales y culturales. Bien se recuerda la figura de aquellos días, proveniente de un país pequeño, que se atrevió con su  verbo encendido de pasión nacionalista, sentar a Mister Dulles en el banquillo de los acusados.

El doctor Guillermo Toriello, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala,  y Presidente de la Delegación de su país, reafirmó la fe de la República de Guatemala y su entusiasmo por las doctrinas democráticas  que inspiraron la revolución de octubre de 1944. Negó que fuese su país satélite de la URSS ni de EE.UU.  “Somos –dijo- alérgico al servilismo”; pero, de todas formas, a los pocos días habría de caer su Gobierno.

            En aquella Conferencia interamericana de 1954 reunida en Caracas, se firmó un acuerdo de homenaje continental al príncipe de las letras don Andrés Bello y una resolución contra el comunismo que implícitamente era una condena contra el régimen guatematelco de Jacobo Arbenz Guzmán, connotado como tal.

            La Conferencia estuvo activa durante casi todo el mes de marzo y en el acto de clausura pronunciaron sendos discursos el doctor Aurelio Otañez de la Delegación de Venezuela y el doctor José Vicente Trujillo de la Delegación del Ecuador. (AF)

EL EMPERADOR NICOLÁS

Nicolás I de Rusia (en ruso: Николай Павлович, Nicolás Pávlovich; Gátchina, 6 de julio de 1796-San Petersburgo, 2 de marzo de 1855) fue zar del Imperio ruso y rey de Polonia entre 1825 y 1855. Fue hijo del zar Pablo I y de Sofía Dorotea de Wurtemberg (María Fiódorovna), accedió al trono tras la muerte de su hermano mayor, Alejandro I. Ascenso al trono[editar] Sucesión del zar Alejandro I[editar] El zar Alejandro I de Rusia murió el 1 de diciembre de 1825 en la finca imperial de Taganrog, lejos de la capital y sin mencionar quién sería heredero al trono. Los elementos liberales contaban que con la muerte de Alejandro, su hermano menor de pensamiento liberal Constantino Pávlovich Románov ascendiera al trono de acuerdo con las leyes sucesorias rusas. No obstante, se había ocultado al público el casamiento de Constantino con la aristócrata polaca Joanna Grudzińska, y que por ello Constantino había acordado en 1822 renunciar al trono en favor de su hermano menor (Nicolás, de ideología autocrática), el cual en un principio se opuso a tomar el gobierno de la nación aduciendo falta de preparación. En 1822, Alejandro I había firmado una declaración de manera que Nicolás tomara el trono cuando él muriera. Este documento solo había sido visto por miembros de confianza de la familia real, pero no por el Gran Príncipe Nicolás. Alejandro I por Vladímir Borovikovski. Al conocerse el 4 de diciembre en San Petersburgo la noticia de la muerte del zar Alejandro I, los decembristas decidieron iniciar una sublevación y aprovechar la ideología liberal del príncipe Constantino Pávlovich para iniciar las reformas políticas que deseaban. El 9 de diciembre, Constantino Pávlovich recibe en Varsovia (donde él era gobernador de Polonia) una carta donde el Consejo Imperial se ponía a sus órdenes como nuevo zar. De hecho, diversos altos funcionarios civiles y militares ya habían prestado juramento de fidelidad a Constantino como soberano. No obstante, pocos días después de los funerales de Alejandro I el príncipe Constantino informó desde Varsovia al Consejo Imperial y a su hermano Nicolás Pávlovich de su renuncia al trono ruso hecha tres años antes. Como resultado, la corona recaía en el príncipe Nicolás, el menor de los hermanos de Alejandro I. Aun así surgió una controversia en los días siguientes en tanto Nicolás ya había jurado fidelidad a su hermano Constantino, pero a la vez no podía anular una renuncia que ya había aprobado el emperador difunto. Al ser inviable cambiar las órdenes impartidas por Alejandro I, y tras reiterar Constantino (mediante carta oficial) que no asumiría la corona rusa debido a su renuncia y que se consideraba ya súbdito de su hermano, Nicolás Pávlovich Románov acepta ser proclamado zar con el nombre de Nicolás I de Rusia, fijando el día del juramento de lealtad para el 26 de diciembre en San Petersburgo. Nicolás I de Rusia

CERO DISCRIMINACIÓN

El Día de la Cero Discriminación es una jornada internacional de concienciación que se celebra anualmente el 1 de marzo desde 2014, establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), a instancias del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) en 2013. Proclamación[editar] La instauración del Día de la Cero Discriminación fue establecido por (ONUSIDA) el 2013, durante el Día Mundial de la Lucha contra el Sida que se celebra el primer día de diciembre. Este esfuerzo busca resaltar la importancia de erradicar la discriminación, no solo en ámbitos relacionados con la enfermedad sino en todos los posibles enfoques que puedan dar origen a ello como nacionalidad, sexo, edad, origen étnico, condición u orientación sexual y religión,1 por ello con esta conmemoración se quiere subrayar que la igualdad, el respeto por los derechos humanos y la dignidad son fundamentales en todos los ámbitos de la sociedad.234 Celebración[editar] Se celebra cada 1 de marzo, con temas anuales que abordan diferentes aspectos de la discriminación. En 2022, por ejemplo, el tema fue Eliminemos las leyes que perjudican, creemos leyes que empoderan, enfocándose en la necesidad de eliminar leyes discriminatorias y promulgar otras que protejan contra la discriminación.5 La discriminación sigue siendo un problema global que afecta a millones, limitando el acceso a derechos básicos y fomentando la desigualdad. La conmemoración de este día es un llamado a la acción para promover la igualdad, la inclusión y la compasión, buscando eliminar obstáculos legales y sociales que perpetúan la discriminación.67 Temas

sábado, 24 de febrero de 2024

EL INVENTOR DEL ENSAYO

Miguel E. de Moantaigne, escritor francés, está considerado como el verdadero inventor del ensayo, un género literario que comenzó a cultivarse universalmente desde finales del siglo dieciséis por escritores emblemáticos como el británico Francisco Bacon, los hispanos Miguel de Unamuno y José Ortega y Gaset,, los latinoamericanos Andrés Bello y Domingo Sarmiento; venezolanos como Mario Briceño Iragorri y guayaneses como Ramón Isidro Montes, Felipe Vargas Pizarro y entre los jóvenes de ahora, Carlos Yusti. El ensayo que es una composición que aborda cualquier tema desde un punto de vista personal, sin sujeción a método ni estilo, más bien informal, subjetivo, se convirtió en género literario con ese nombre, acuñado por Montaigne a quien valoran como el primero en abordarlo o inventarlo aunque algunos críticos estiman que las obras de Cicerón, Sénecas y Plutarco son realmente prototipos del género. Montaigne nació en Francia, tal día como hoy, 28 de febrero de 1533, del seno de una familia de buena posición económica y social que le permitió estudiar y graduarse en leyes. Heredó las propiedades de su familia, entre ellas, el castillo de su nombre donde transcurrió el resto de su vida entregado a las actividades propias de un hacendado, estudiando los autores clásicos y escribiendo sus Ensayos editados en varios tomos. Viajó por varios países de Europa y a su regreso a Francia lo eligieron alcalde de Burdeos. La enciclopedia Encarta dice que Montaigne destaca por su análisis de las instituciones, opiniones y costumbres, así como por su oposición a cualquier forma o dogmatismo carente de una base racional. Observó la vida con escepticismo filosófico y puso de relieve las contradicciones e incoherencias inherentes a la naturaleza y la conducta humana. Sin embargo, su moral tendía básicamente hacia el epicureísmo, revelando las actitudes propias de un humanista que rechaza la esclavitud de las pasiones y los deseos,

EL PINTOR DEL AVILA

27 de febrero de 1984, fueron inhumados en el Cementerio General del Sur, los restos del insigne paisajista hispano-venezolano, Manuel Cabré, ampliamente conocido en el universo de las artes visuales como el pintor del Ávila. Falleció a los 94 años de edad en Caracas, pues había nacido en Barcelona, España, el 25 de enero de 1890. Su presencia y crecimiento en la capital venezolana prácticamente fue fortuita, pues ocurrió por la eventualidad de pasar el Presidente venezolano Joaquín Crespo por España y conocer a su padre que era escultor, autor de un busto de bronce que impresionó al gobernante. Crespo le ofreció trabajo en un proyecto de ornato que tenía para Caracas y el escultor le tomó la palabra y se vino con la familia. Manuel Cabré tenía entonces seis años, estudió primaria y tuvo que abandonar la instrucción para trabajar en el mercado de San Jacinto. En 1904 se inscribe en la Escuela de Bellas Artes, donde su padre ejercía como profesor de escultura. Atraído por el valle de Caracas, pronto se sintió conmovido por el Pico El Ávila que pintó desde todos los ángulos y con todos los matices. Luego de varias exposiciones exitosas, se trasladó a Paris, donde residió hasta 1930. En esa época cultivó el cubismo y el impresionismo. Regresó a Venezuela y en 1951 ganó el Premio Nacional de Pintura, luego (955) el premio Herrera Toro y así sucesivamente fue sumando galardones.. Su trayectoria ha sido destacada como la de un artista que jugó papel fundamental en la formación de la conciencia moderna del arte en Venezuela. Sin duda, un paisajista por excelencia con gran domino de la técnica, el color y la forma. En cierta ocasión reflexionando sobre su pintura, dijo: “A veces uno no sabe dónde reside el encanto de una obra; pero en toda creación hay un misterio. Todo depende de la sensibilidad para descubrirlo”. Su obra ha sido reconocida con el montaje de varias retrospectivas en el Museo de Bellas Artes, en la Galería de Arte Nacional y en el Museo de Arte Contemporáneo.

VÍCTOR HUGO

Nació Víctor Hugo el 26 de febrero de 1882, en la ciudad de Besazón, del seno de una familia, cuyo título nobiliario databa del año 1531. Por lo que Víctor Hugo poseyó el título de vizconde, aunque más para viajar de incógnito que para añadir un laurel más a su gloria. Su infancia, y gran parte de su adolescencia, transcurrió en la isla de Elba, París, Nápoles, Florencia, Roma, y Madrid. Su padre, José Leopoldo Segisberto, general del ejército francés, pretendía que su hijo heredara sus condiciones y trayectoria militar, pero Víctor Hugo prefirió destinarlo a escribir poesías, obras teatrales y discursos políticos. A la edad de 13 años, el frustrado militar se inició en las tareas literarias escribiendo versos sobre aventuras caballerescas y comentando las hazañas de Rolando. Surgen sus primeras obras: Irtamenes, La canadiense y El Rico y el Pobre. A la edad de 15 años compite en concurso literario patrocinado por la Academia Francesas, pero la edad le impide recibir los laureles ganados. Hasta aquí la primera época de literatura víctorhugoniana. En adelante se dejará sentir la influencia de Lamatine, hasta capitanear el movimiento romántico y adquirir sus características propias. Los triunfos literarios le valen la conquista de su amor. Se casa con la señorita Foucher, no obstante la negativa de los padres. Publica sus primeras novelas “Han de Islandia” y “Bug-Jargal”. Luego vienen sus dramas Cromwell, Las Orientales, Henani, Lucrecia Borgia, María Tudor, Nuestra Señora de Paris, Los Miserables, Los trabajadores del Mar, El hombre que ríe, La leyenda de los siglos y El año terrible. La fecundidad literaria de Víctor Hugo fue asombrosa. “su nombre llenaba por si sola las páginas literarias de la época. Soportaba sobre su cráneo todo el mundo romántico de entonces, y como poeta, como político y como novelista, Víctor Hugo fue el héroe de su generación”. Para demostrar el favor que el público dispensó a las obras de Hugo, bastaría decir que en un período de cinco años, produjeron, sólo en París, un beneficio líquido de 8 millones 377 mil francos... Víctor Hugo murió siendo senador de la República, el 22 de mayo de 1885.