jueves, 18 de julio de 2013

J U N I O

JOHN DEWEY

Y LA EDUCACIÓN PROGRESIVA

l° de junio de 1952. John Dewey murió en Norteamérica, su tierra natal, el primero de junio de 1952, a la edad de 93 años. Lo recordamos hoy, en el día aniversario de su muerte, porque está señalado como una de las inteligencias conspicuas  de su país en el campo de la pedagogía.
 Exacto es que la educación norteamericana ha sido modelada por las manos de una larga lista de pedagogos, pero en ella sobresale con brillo muy particular el filósofo, ensayista y pedagogo John Dewey. Su figura, si no más elevada, al menos debe equipararse a la de Horace Mann, abogado de Nueva Inglaterra, convertido en educador y quien trazó algunos de los principales conceptos que constituye el fundamento de las escuelas y la enseñanza en los Estados Unidos de América.
Dewey, en sus estudios y reflexiones sobre los problemas de la educación y la democracia, sostiene que en la experiencia se halla la base de nuestro pensamiento y  acción y enseña que la democracia es una forma de vida antes que un sistema político, y que la educación debe tender a desarrollar la personalidad y el espíritu de cooperación, base de la vida democrática. Afirma que el proceso educativo es de crecimiento continuo y en uno de sus libros traducidos a muchos idiomas, dice: “la vida de los niños, la de los adolescentes y la de los adultos se encuentra en el mismo nivel educativo, ya que lo que se pretende realmente en todas y cada una de las etapas de la experiencia constituye lo valioso de esa experiencia, pues la principal razón de la vida es en todo momento lograr que los que viven contribuyan al enriquecimiento del significado perceptible de la vida misma (…) El gobierno, el comercio, las artes, la religión y todas las demás instituciones sociales tienen un significado, un propósito. Su fin es liberar y desarrollar la capacidad de los seres humanos, sin distinción de raza, sexo, clase social o situación económica. Y esto equivale a decir que la prueba del valor de esas instituciones es el grado en que educan a cada individuo, hasta permitirle alcanzar el máximo de responsabilidad.


MUERTE DE JOSÉ GARIBALDI

2 de junio de 1882. Pescador y marinero convertido en adalid del movimiento que unificó a Italia y la emancipó del yugo extranjero: Eso fue José Garibaldi, muerto el 2 de junio de 1882, a la edad de 75 años, en sus tierras de Caprero.
Unido al patriota José Manzini, fundador del movimiento clandestino denominado “Joven Italia”, Garibaldi viajó del mar a la cárcel acusado de participar en una subversión. Preso en Génova, no podía resignarse a la espera de la ejecución de su sentencia de muerte sino que libró inteligente batalla contra los muros y la fuerte custodia de la Cárcel y venció escapándose a Francia para reanudar conjuntamente con otros compatriotas el esfuerzo de la lucha que apuntaba hacia el objetivo irrenunciable de la libertad y unidad de Italia.
Garibaldi vino recalando por la América del Sur y mientras que acumulaba los recursos necesarios y organizaba la legión dispuesta a disolver los reinos en que para la época estaba dividida Italia, prestó gran ayuda a la República nueva del Uruguay y ganó el calificativo honroso de “Héroe de Montevideo”. En 1848 vuelve a Italia y tras de hostigar a los invasores austriacos prosigue a Roma para respaldar la República de Manzini y quedar al frente de todas las fuerzas. Fue derrotado más tarde en una lucha cruenta y desesperada refugiándose en Génova breve tiempo y partiendo por segunda vez a la América. Regresó a su patria en 1854 y se instaló en una granja de Caprero, cerca de Cerdeña, pero cinco años después volvió a tomar parte en las rebeliones de los italianos del norte al frente de los cazadores alpinos. Nuevas batallas se sucedieron hasta que Italia quedó reivindicada y logró su unidad bajo el reinado de Víctor Manuel II.
José Garibaldi está ligado a la historia libertaria de Italia, done se le honra y admira y uno de sus descendiente, homólogo, participó como oficial en la Batalla de Ciudad Bolívar en 1902, Guerra Libertadora contra el ejército de Juan Vicente Gómez.


MUERTE DE GUILLERMO HARVEY

La historia de la medicina registra hoy en sus páginas la muerte de                   Guillermo Harvey, célebre fisiólogo inglés, descubridor de la circulación de la sangre y el papel del corazón en su propulsión, todo lo cual sentó las bases de la fisiología moderna.
Nació el primeo de abril de 1578 en Folkestone y falleció en Londres el 3 de junio de 1657.   En las universidades de Cambridge (Inglaterra) y Padua (Italia) realizó sus estudios de medicina. Luego ejerció en Londres y llegó a ser médico del rey Jacobo Primero Estuardo y de su hijo Carlos Primero de Inglaterra.  Desde la cátedra y a través de su trabajo científico dio a conocer el descubrimiento de la circulación de la sangre ya intuida a mediado del siglo XVI por el médico español Miguel Servet.
Guillermo Harvey fue el primero en diferenciar las venas de las arterias, midió la capacidad del corazón y descubrió la circulación general o mayor de la sangre. Más tarde su trabajo fue completado por los científicos Malpighi, quien descubrió los vasos capilares; Borelli, italiano, demostró la elasticidad de las arterias, y Hales, inglés, en el siglo XVIII,  el primero en medir la presión sanguínea.
Guillermo Harvey, a quien no le fue nada fácil imponer su tesis, descubrió la circulación mayor o general al comprobar la función mediante la cual sale del corazón sangre a todos los tejidos del organismo y de éstos al corazón. La sangre es impulsada por los ventrículos a través de los grandes vasos, que se conocen como arterias, y regresan a las aurículas, del mismo órgano, por los vasos llamados venas.
Dentro de la circulación mayor existe la llamada aorta, que es la arteria principal del cuerpo que parte del ventrículo izquierdo del corazón y constituye el tronco común de las arterias que llevan la sangre oxigenada hacia todas las parte del cuerpo.

ASESINATO DE SUCRE

4 de junio de 1830. Después de la campaña de Tarqui, de donde regresó victorioso, el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, viajó a Bogotá como representante de los pueblos del Sur en el “Congreso Admirable”.
De regreso a Quito, profundamente decepcionado por el fracaso de la Gran Colombia y por la intriga y la ambición políticas que pretendieron inútilmente opacar su gloria y la de Bolívar, escribe a su hermano Jerónimo en Cumaná y le expresa su deseo de apartarse para siempre del teatro de las cosas públicas. Expresión premonitoria, pues su enemigo José María Obando le preparaba una emboscada.
Atravesaba la selva en dirección a Quito, donde lo aguardaba la Marquesa de Solano y la niña Teresa, su hija.  Iba acompañado de una corta comitiva,  4 de junio de 1830.  Había pernotado en un lugar denominado “Venta Quemada” y cuenta la historia que de allí salió a menos de las ocho de la mañana de ese día y se internó tomando la senda de Berruecos.
Debido a lo estrecho del sendero, las bestias trotaban una tras otras. De repente se oyó una voz bronca y tenebrosa: ¡General Sucre!  La cabalgadura sintió el freno repentino y al General al volver el rostro acusó el impacto de tres proyectiles, uno en el corazón y dos en la cabeza, disparados por los esbirros de José María Obando, que con los rostros cubiertos de musgos se camuflaron en la intrincada selva para perpetrar el más horrendo de los crímenes políticos. El héroe de Ayacucho apenas pudo exclamar: ¡Ay, balazo!
Al día siguiente, sus ayudantes y dos viajeros levantaron el cadáver y le dieron sepultura en un campo cercano. Fue exhumado después por el propio Obando en nombre de la justicia. El Libertador se hallaba en Cartagena y al saber el infausto suceso, exclamó: “¡Dios Santo, han matado a Abel!”.
Los asesinos de Sucre murieron, unos condenados por la Corte Marcial de Bogotá, otros envenenados y José María Obando, autor intelectual del crimen, murió atravesado por una lanza en uno de los combates de la Colombia levantisca de entonces. Los restos de Sucre finalmente fueron trasladados y depositados en Quito en la Cripta Gran Mariscal de Ayacucho, mandada a construir por el Gobierno de ese país.

ASCENSIÓN DE LOS MONTGOLFIER

El 5 de junio de 1873, Santiago Esteban y José Miguel Montgolfier, ambos de nacionalidad francesa, pasaron a ser los primeros en lograr la ascensión de una nave espacial, entonces llamada globo, construida de tela y papel.
Los hermanos Montgolfier realizaron esta obra prodigiosa después de prolongados y pacientes esfuerzos que tuvieron por base las pasadas iniciativas de los que la historia reconoce como precursores de los vuelos aerostáticos: San Alberto  el Magno, quien a fines del siglo XIII describió una aeronave similar a la de nuestros días; Rogelio Bacon proponente de “una nave en el espacio” utilizando una delgada lámina esférica de cobre; Francisco de Lana, jesuita del siglo XVII, proyector de una aeronave compuesta por cuatro globos, una barquilla de mimbre y una vela similar a la de los buques.
Ante el sombro de la pequeña ciudad francesa de Annonay, los hermanos Montgolfier lograron en 1783 - año por cierto del natalicio de Bolívar - remontar un globo de tela y papel saturado de humo procedente de una hoguera alimentada con carbón vegetal.
El emperador Luis VI, maravillado por la invención de los hermanos Montgolfier, ofreció su más decidida colaboración, la que fue aprovechada para la ascensión de un segundo globo del que pendía una cesta con un gallo, un pato y una oveja, el vuelo duró ocho minutos y la extraña tripulación fue rescatada sin novedad.
Avivado el entusiasmo del Emperador por este segundo éxito ofreció más recursos y propuso que el tercer vuelo fuese tripulado por un humano y ordenó que se eligiera un criminal condenado a muerte. Pero fue disuadido por el cronista de la corte, Pilatre de Rozier, quien se ofreció entusiasta y voluntariamente.  Pilatre se elevó exitosamente hasta 27 metros, inscribiendo su nombre en una etapa decisiva del progreso humano que está culminado hoy con los vuelos interplanetarios que nos sumerge en los insondables misterios del universo.

VELÁSQUEZ,

EL GRAN PINTOR DEL SIGLO XVII

6 de junio de 1599. Agoniza el siglo dieciseis cuando Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velásquez, dieron al mundo un virtuoso de la pintura. La ciudad de Sevilla no pudo conmoverse por aquel  nacimiento desapercibido. Quizás, si para la época hubiera existido aquellos magos y profetas que anunciaron el advenimiento del Mesías, la hermosa ciudad española habría vibrado de gozo por el nacimiento de Diego de Silva Velásquez porque los videntes hubieran anunciado la llegada de un artista cuyas obras impresionarían a la humanidad.
Obras pictóricas al natural, reales, superiores al retrato, imágenes atrapadas fielmente, con toda su vibración espiritual, son las de este Maestro de la pintura universal. Los Borrachos, o el Triunfo de Baco, el Retrato del Papa Inocencio X, La Venus del Espejo, Las Hilanderas, Las Meninas, son entidades visuales puras en que al decir de Ortega y Gasset, advertimos “que las cosas están ahí, que surgen, sorpréndenos con aire espectral en el ámbito misterioso, indiferente al bien y al mal, a la verdad y fealdad, que es la existencia”.
Velásquez nació el  6 de junio de 1599 en la ciudad de Sevilla y murió en Madrid a la edad de 61 años. Casi toda su vida trascurrió en la madre patria. Apenas viajó dos veces a Italia estimulado por el gran pintor flamenco Pedro Pablo. Durante su doble visita conoció y estudió los grandes tesoros artísticos de ese país lo que le valió para imprimirle mayor delicadeza y jugosidad a sus lienzos. Unas de las últimas obras del pintor fue Las Meninas, o la familia de Felipe IV, considerada la obra cumbre española de todos los tiempos y la que, según Luca Giordano, constituye “la teología de la pintura”. En ella Velásquez consigue su más supremo anhelo: retratar la luz y plasmar la vida misma. La obra de este luminoso pintor español fue completa, perfectamente acabada y a pesar de los siglos trascurridos, nada ni nadie ha podido opacarla. Velásquez brilla en el firmamento del arte, con luz propia, inconfundible.

CHILE Y VENEZUELA

COMPRISO DE ORDEN CONTINENTAL

7 de junio de 1962. Compromisos del mismo estilo y contenido firmado por Venezuela y Colombia en el Palacio de San Carlos de Bogotá con el fin de prever una intensificación del intercambio cultural y acatamiento recíproco al principio de no intervención, fue firmado el 7 de junio de 1962 por nuestro país y la República de Chile, en aquella ocasión representados por los cancilleres Carlos Martínez y Marcos Falcón Briceño, de los hermanos países del Sur y norte respectivamente.
El histórico documento, denominado “Declaración de Santiago”, consagra una total reafirmación de fe en que los problemas existentes entre las naciones puedan resolverse por vía pacifica para lo cual existen medios que contempla la organización mundial de naciones.
El documento expresa la necesidad de eliminar todo colonialismo, defender los principios de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de otros  estados así como respeto a los compromisos internacionales.
Los Cancilleres firmantes de la “Declaración de Santiago”, convienen en mantener una orientación política exterior fundamentada en los principios  de la Carta de la Naciones Unidas, al tiempo que se pronuncian claramente contra los experimentos atómicos y la carrera armamentista.
Asimismo, ambos países convienen en apoyar la creación de un organismo que se interese por el desarrollo de los intercambios culturales en el hemisferio, y en reafirmar su decisión de trabajar para perfeccionar los instrumentos del sistema americano. Por último, reiteraron su determinación de resolver por medios pacíficos cualquier diferencia que surja entre países americanos.

MUERTE DE NERÓN

8 de Junio del 68.  Ocurrió la muerte del Emperador Nerón. Fue, en términos generales, un suicidio porque dejó de existir por voluntad propia. Ordenó a uno de sus esclavos que ejecutaran su último deseo: el de morir, porque derrumbado estaba todo el  imperio que había levantado sobre las  crueldades y la sangre de sus víctimas.
El imperio romano comenzó con Octavio, luego reinaron Augusto, el más brillante de los emperadores romanos; Tiberio, el tirano sangriento; Calígula, el monstruo que lamentó que no tuviera el pueblo romano una sola cabeza para cortarla de un solo tajo; Claudio, el más instruido e inteligente pero también el más débil que se dejó gobernar por sus mujeres Mesalina y Agripina, hasta que apareció Nerón, el más cruel, el más sanguinario, cuyo solo nombre nos recuerda los inhumanos encuentros del circo y la gran persecución de los cristianos que como ratas se escondía en las catacumbas.
Nerón era hijo adoptivo de Claudio, quien a la muere de Mesalina se casó con Agripina, madre de Nerón. Y cuenta la historia que  Nerón designado sucesor de su padrastro, ascendió al trono después de envenenarlo. Cifraba entonces los dieciocho años y sus maestros Séneca y Afranio  lo habrían preparado para hacerle frente a su porvenir de Imperator. Al principio fue amado por todo el pueblo, que se entusiasmaba por su generosidad, su ingenio y habilidad y cuéntase que cuando se le presentó la primera sentencia de muerte que debía firmar, exclamó: “¡Quisiera no saber escribir!”. Pero muy pronto se cansó de su generosidad  y dio riendas sueltas a  sentimientos perversos que  lo llevaron a desconfiar de sus maestros y hasta de su propia madre, la que hizo asesinar con un centurión. Fueron innumerables sus víctimas, entre ellas, su hermanastro Británico,            su mujer Octavia, el poeta Petronio y muchos nobles que murieron por orden                suya. Incendió a Roma mientras se deleitaba con su lira y luego atribuyó el crimen a los cristianos, contra quienes desató la más feroz persecución. Tanta tiranía y crueldad precipitaron la caída de Nerón con los levantamientos de Vindez y Galba, a quienes se unió el pueblo y el Senado. Al verse derrotado, ordenó a su esclavo más cercano que le diera muerte.  Entones exclamó: ¡Que artista pierde el mundo!   

JOSÉ MANUEL AGOSTO MÉNDEZ

9 de junio de 1872. El nombre del hombre se encumbra y adquiere el poder de la imanación emocional cuando su obra ha sido socialmente útil y se ha prodigado con nobleza. Es por ello que el nombre del doctor José Manuel Agosto Méndez, de quien hoy se recuerda su nacimiento, ocupa sitial digno en el corazón de los bolivarenses. Porque es toda una síntesis de lo que él fue e hizo con desprendimiento y lealtad en beneficio del pueblo.
Su vocación es tanto ayer como hoy de la más digna y necesaria y en ella se educó con el tesón y la inquietud de quien siente sobre su conciencia el peso de una humanidad en trance. El doctor Agosto Méndez fue  Médico. No un Médico cursado o recibido en Londres o Paris. Ni siquiera en Caracas, sino en el Colegio Nacional que hasta 1904 existió en Ciudad Bolívar. Pero fue un médico en el sentido cabal de la palabra. Un “verdadero sacerdote de la medicina” como bien señala Adán Blanco Ledezma en su “Tópicos y semblanzas”. Yo digo más, fue un humanista, pero no un humanista nostálgico sino desentrañador de la verdad interrogando a cada paso la naturaleza misma. Humanista porque supo estudiar y comprender a su semejante y su mundo, porque supo entender su posición en la vida  y lo que se podía hacer para ayudarlo a cuidar y conservar la salud del habitante.
El estudio constante de la medicina y su experiencia acumulada en la diaria labor asistencial,  lo  llevaron a escribir en  desenvuelta prosa: “Perfiles Médicos” (2 Tomos), “Evolución de la Medicina en Guayana”  y  “Horas de un Médico”. Pero su misión no se reduce solo a ayudar con un poco de ciencia, simpatía y comprensión al enfermo, sino que funda centros de salud pública y en su ardiente deseo de servir mejor en tal sentido y en otros aspectos de la vida ciudadana, ejerce cargos de dirección en la Asistencia Pública y en la administración municipal y Estadal, y en ese constante desiderátum de servir y de estar en sintonía con el alma de la gente, el Médico afina su sensibilidad y canta al amor y a la belleza en magníficos versos registrados en doce poemarios. De suerte que, además de médico, J. M. Agosto Méndez  fue bardo y un servidor público de resaltantes cualidades que no le impidieron, sin embargo,  morir en la más digna pobreza.

DÍA DE PORTUGAL

10 de junio de 1910. Hoy es el Día Nacional de Portugal, país que conjuntamente con España constituye la Península Ibérica. Portugal queda en el reborde occidental ocupando la mayor parte de la faja atlántica. Son casi diez millones de habitantes portugueses los que se aprestan hoy a celebrar este día que es símbolo de su emancipación, aunque empañada algunas veces por la sombra de gobernantes autoritarios como Antonio de Oliveira Salazar, quien se mantuvo en el Poder desde 1932 hasta 1974.
            La historia de este país europeo comienza con los primitivos habitantes constituidos en una federación de tribus que opuso a la conquista romana una resistencia tenaz. Después de la caída del imperio romano, los suevos la dominaron hasta ser vencidos por el rey visigodo Leovigildo. Portugal llegó a convertirse en potencia marítima gracias a  exploraciones y descubrimientos en África, Asia y  América impulsados por el infante Enrique “El Navegante”.
Por derechos hereditarios, Felipe II  de España reclamó la corona portuguesa en 1580 e incorporó a Portugal a sus dominios, respetando sus leyes y autonomía. Igualmente hicieron los reyes sucesores Felipe III  y  Felipe IV.  Recuperó su independencia posteriormente con la proclamación al reinado del Duque de Braganza. La monarquía finalmente fue abolida tras una lucha entre absolutistas y liberales que terminó con el establecimiento de la República.
            Portugal, territorialmente dos veces menos extensa que el Estado Bolívar, tiene como capital a Lisboa, ciudad  donde reside el Gobierno, que de acuerdo con la Constitución de 1976, revisada en 1982,  contempla la construcción de una sociedad socialista.  Los órganos de soberanía son el Presidente, la Asamblea de la República y el Gobierno.  El Presidente es electo popularmente por un período de cinco años y designa al Primer Ministro y a los miembros del Gobierno.  La Asamblea funciona  con 250 miembros elegidos por cuatro años.        

RICARDO STRAUSS

11 de junio de 1864. El apellido Strauss es célebre en la carrera de la música.  Strauss se llamó Oscar, el compositor austriaco de operetas, autor del sueño de un vals.  Strauss se llamó Johann, también austriaco, iniciador de la dinastía musical de su apellido y quien popularizo numerosos valses.  Strauss se llamó Joseph, hijo del anterior, llamado Rey del vals, autor del hermoso Danubio Azul, Rosas del Sur, Cuentos de los Bosques de Viena.  Y Strauss se llamó también Ricardo, nacido un día como hoy (11 de junio de 1864), en la ciudad germana de Munich, capital del antiguo reino de Baviera, cuna del movimiento nazi. En esa ciudad remota nació Ricardo Strauss, compositor de exuberante fantasía y dinámica orquestación  que le han valido un lugar de primera fila en la música contemporánea.
Narra la historia del arte que Ricardo Strauss dio sus primeros frutos musicales         a la edad de seis años, despuntando 20 años después con su poema  sinfónico “Don Juan” en el que destacan los dotes de originalidad y vigor que lo hicieron famoso.
Ricardo Strauss, aconsejado por su maestro Ritter, estudió en Italia y desde allá dió a conocer sus composiciones “Muerte y Trasfiguración”, Macbeth, Don Quijote y Sinfonía Doméstica.
Su obra ha si criticada de desigual, aunque bella siempre y contraria a las tradiciones musicales.  “Sus efectos orquestales alcanzaban profundas consecuencias emotivas y modificaban principios tenidos por inconmovibles”. En 1905, hasta sus más enconados críticos se vieron obligados a ceder ante su ópera “Salomé”, basada en un poema de Oscar Wilde, que fue estrenada con éxito en el teatro de la opera de Dresde, después de haber sido rechazada por varias empresas y compañías”. Las composiciones de Ricardo  Strauss se circunscriben fundamentalmente a óperas y poemas sinfónicos ineludibles en cualquiera grabación de los clásicos.  Vale decir también que se distinguió en la dirección de orquestas importantes.

EL FUTBOL DECLARADO ILEGAL

12 de junio de 1349. El Balompié, mejor conocido como Fútbol, deporte que tiene su origen en Europa, especialmente entre los griegos y romanos, fue declarado ilegal por el rey de Inglaterra Eduardo III, debido a la forma ruda como se jugaba en aquella época y que fue causa de muchas muertes.
Este ágil deporte de nuestra época sólo adquiere dimensiones de tal a mediados del siglo pasado cuando se establecieron reglas y disciplinas funcionales, muy ceñidas por cierto, a las que regían en los colegios ingleses de Westminster y Harrow, a los que por tal motivo se les considera la cuna de este deporte, que sin duda, es uno de los más populares del mundo.
El balompié o fútbol, se juega entre dos bandos o equipos de once personas cada uno, que se disputan una pelota con el fin de llevarla al campo contrario hasta introducirla en la meta o portería enemiga.  Cada vez que esto ocurre se produce un gol, nombre que se da al punto así obtenido. El bando o equipo victorioso resulta ser el que introduce más goles.
La primera asociación de fútbol se constituyó en Londres en el año 1863 y Francia tuvo la iniciativa de la Federación Internacional de las Asociaciones de Fútbol,  y  de ella derivó la denominada FIFA en 1904, para la dirección y reglamentación mundial de este deporte.
A partir del año 1908 el fútbol comenzó a participar en los Juegos Olímpicos a partir de la VI Olimpiada celebrada en Londres. En 1951 figuró, asimismo, en los primeros juegos Panamericanos realizados en Buenos Aires.

NATALICIO DE JOSÉ ANTONIO PÁEZ

13 de junio de 1790. En un apartado pueblo de Acarigua que antes perteneció a Barinas, nació José Antonio Páez, el venezolano que hizo de las pampas de su patria un baluarte en la lucha por la libertad y, el venezolano que también dio grandes lecciones de valor y de civismo a pesar de su escasa cultura y de su origen humilde.
A la edad de ocho años aprendió las primeras letras en Guama, del Estado Yaracuy. Luego un cuñado lo hizo bodeguero y lo aplicó con éxito en los menesteres de la agricultura. A la edad de 17 años era todo un peón de hatos que medía sus fuerzas con sus compañeros y que hacía alarde de sus músculos y del ingenio que lo trasformó en hombre superado para competir independientemente de sus patrones en la compra y venta de ganado.
La vida militar de Páez, desprovista de toda orientación académica, hijo del medio y de las circunstancias, comienza en 1810 al ponerse al lado de los patriotas que desde Caracas lanzaron el grito de independencia. Páez, aprendió mucho de la astucia de Boves y a la muerte de éste se posesionó de sus dominios y cumplió la enorme tarea de convencer a los hombres que sabían montar a lomo de caballo y soportar los rigores del sol y del hambre y orientarlos por el camino de la lucha patriótica. Los llaneros que siguieron a Boves hasta Urica, eran llaneros descarriados que no sabían con quién ni por que        luchaban, con Páez aprendieron los hombres del llano esa lección de patriotismo que defendieron con las lanzas y a fuerza de trotar por las sabanas. Las Queseras del Medio y  La Batalla de Carabobo son hitos que enaltecen a este guerrillero indomable de los Llanos.
 Fundada la Gran Colombia por Bolívar, en 1821, Páez  quedó como gobernante del departamento venezolano. En 1830, Venezuela declaró su separación de Colombia y recobró su status de República soberana, libre e independiente mediante una Constitución sancionada en Valencia por un Congreso que lo eligió en su primer presidente. En alternados períodos y en medio de convulsiones políticas desastrosas, Páez ayudo a caminar al país por la senda republicana. También como muchos benefactores de la patria transitó el sendero escabroso del exilio hasta que al fin en 1873 dejó de existir en Nueva York.  Sus restos fueron repatriados en 1888 y reposan actualmente en el Panteón Nacional.

MUERTE DE GIACOMO LEOPARDI
            El 14 de junio de 1837 murió en Nápoles, Giacomo Leopardi, uno de los más grandes poetas italianos de todos los tiempos.  Los literatos peninsulares lo reconocen como el mayor poeta lírico de la Italia del siglo dieciocho.
            Murió cuando intentaba escribir la última estrofa de “El ocaso de la luna”, poema de una tristeza infinita.  Entonces tendió el lápiz a su amigo Antonio Ranieri para dictársela por falta de fuerza ya a punto de expirar. Antonio Ranieri era un napolitano muy amigo que trataba de hacerle ver y creer el optimismo que escasamente traducían sus escritos.
Leopardi era un filósofo y filólogo ganado por un sentimiento pesimista nada beneficioso para su salud frecuentemente afectada por el asma y alguna vez por la ceguera.   Pero no obstante el pesimismo, lo más importante  que se descubre en su obra es esa  exquisita sensibilidad y notable perfección formal siempre presentes.
Nació este poeta italiano en Recanati  (1790) y por ser de familia aristocrática tuvo siempre facilidades para satisfacer su voraz vocación de intelectual.   Aprendió latín, griego y hebreo y algunas lenguas modernas.  A los 18 años ya era un erudito con buena formación filológica y había traducido el primer canto de la Odisea de Homero y el segundo libro de la Eneida de Virgilio.
            Escribió poesía melancólica como El Infinito, La tarde del día de fiesta, A la luna, El sueño o la vida solitaria; satírica, idílica,  y hasta un canto patriótico para su país, pero vivió bajo la fijación de la muerte, acaso por lo frágil de su salud que no hallaba estabilidad en las ciudades en las que trató de encontrarla.  En 1816 escribió “La aproximación de la muerte”, un trabajo en el cual él siente la muerte como una liberación.
            Giacomo Leopardi definía la  poesía como “un fogonazo interior, rápido y secreto” y en razón de ella afirmaba que la verdadera poesía solo puede ser lírica, aunque muy bien esa idea poética espontánea se puede meditar, elaborar y perfeccionar tanto su musicalidad como sus imágenes.

GUERRA A MUERTE
El 15 de junio de 1813, Simón Bolívar dictó en Trujillo el terrible Decreto de Guerra a Muerte que hoy espantaría a la sociedad universal y cuya justificación aún discuten  políticos, militares  e historiadores.
            Durante la campaña libertadora de 1813, Bolívar recibió información de torturas y asesinatos en masa realizados por la soldadesca del rey:  “por todas partes encontraba nuestro ejército cadáveres mutilados de mujeres y niños, montones de hombres asesinados y jóvenes hermosas enteramente desnudas y expuestas a la lúbrica e impúdica vista de soldados, por haber sido saqueadas por aquellos salteadores”
            Las crueldades tenían culpables: Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zoazola, Pascual Martínez,  Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yañez y Francisco Rosete.
            “…El templo de Dios vivo profanado, sus puertas hechas pedazos con la hacha homicida, sus naves salpicadas con sangre inocente, sus altares, ¡Qué horror, qué abominación! El lugar destinado al suplicio de las víctimas que sacrificó con su sacrílega mano el feroz e inmoral Rosete.  Tal es el espectáculo horroroso que he presenciado al llegar al desgraciado pueblo de Ocumare  (…) Antoñanzas inmoló 400 víctimas en San Juan de los Morro.  Los postes conservaban los brazos insepultos de aquello infelices…”
            He aquí lo que se decía en aquellos días tenebrosos y que llevó al Libertador el 8 de junio a exclamar en Mérida: “Nuestro odio será implacable la guerra será a muerte”, preludio de lo que sería en Trujillo con el llamado Decreto de guerra a muerte que finalizaba en los siguientes término de la siguiente manera: “…Españoles y canarios, contad con la muerte aun siendo indiferentes, si no  obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela.  Americanos, contad con la vida, aún cuando seáis culpables”. 

TELEGRAMA FATAL

El 16 de junio de 1903, el Presidente de la República, Cipriano Castro, envió un telegrama al General Nicolás Rolando, dispuesto a aceptar la entrega pacífica de Ciudad Bolívar a cambio de garantías para todos los oficiales implicados en la Revolución Libertadora, menos para  el General Ramón Cecilio Farreras, quien aspiraba un pasaporte para trasladarse al exterior.
Telegrama fatal, pues constituía la réplica invariable y definitiva del primer Mandatario de la República rompiendo con todo avenimiento que tuviese como fundamento el indulto para Farreras. El General Rolando  exigía cumplimiento de todas las condiciones o nada, de lo contrario llevaría la lucha hasta el final contra las Fuerzas del Gobierno comandadas por el General Juan Vicente Gómez.
Para Castro, Farreras era un traidor que debía pagar un alto precio por su falta. Porque entregar la fortaleza de El Zamuro al enemigo del Gobierno era acto que no merecía ni un ápice de tolerancia de su parte, costara lo que costase. Y sumido en esa estrechez de espíritu y  en esa terrible confusión de orgullo y mezquindad, concedió más valor al destino de un hombre que a los centenares de víctimas de aquel cruento suceso que estalló en la madrugada del 20 de julio de 1903.
Con la victoria de Ciudad Bolívar y la captura del General Rolando y de sus principales oficiales, el Gobierno declaró sellada la paz de la República, después de un período de cincuenta meses de guerra iniciado el 23 de mayo de 1899. Vencida la Revolución Libertadora, el general Castro gobernó tranquilamente durante cinco años más, al final de los cuales debió, por enfermedad, viajar a Europa. Se embarcó en el vapor francés “Guadalupe”  dejando encargado de la Presidencia a su compadre Juan Vicente Gómez, quien se estacionó en el Poder durante 27 años.

RUFINO BLANCO FOMBONA

El 17 de junio de 1874 nació en la ciudad de Caracas el ilustre venezolano Rufino Blanco Bombona, quien estuvo preso en Ciudad Bolívar tras ser Gobernador de Amazonas.  Falleció en Buenos Aires el 16 de octubre de 1944, a la edad de 70 años.
Se distinguió este venezolano como  escritor, historiador, polígrafo y poeta de relevantes dotes. Combatió la dictadura de Juan Vicente Gómez y para no sufrirla prefirió radicarse en Europa.  En Madrid fundó una Editorial que le sirvió, a la vez que de apoyo económico, de medio para difundir sus ideas de escritor y para cumplir al mismo tiempo una labor de difusión y cultura de gran valor.
Más de cuarenta obras literarias escribió Rufino Blanco Fombona y de ellas sobresalen: Trovadores y trovas (su primer libro), El Conquistador Español del siglo XVI,  La evolución política y social de Hispanoamérica,  El Hombre de Oro,  El Hombre de Hierro,  El modernismo y los poetas modernistas, Cuentos Americanos y Pequeña Opera Lírica, prologada por Rubén Darío
Estudió Derecho y Filosofía, pero al poco tiempo abandonó la carrera e ingresó  a la Academia Militar.  Participó en la Revolución Legalista.  Fue Cónsul de Venezuela en Filadelfia, Agregado de la Legación venezolana en Holanda, Cónsul de Santo Domingo en Boston, y Cónsul de Venezuela en Ámsterdam, Cónsul de Paraguay en Toulouse y otras ciudades de Francia.
Cipriano Castro lo nombró Gobernador del Territorio Amazonas, cuya capital entonces era Río Negro (1905), donde se opuso al monopolio del caucho que lo indujo a un lance personal y a consecuencia de ello su detención en la Cárcel Vieja de Ciudad Bolívar, donde escribió  “El Hombre de Hierro”,  una novela de “chatura burguesa”  y  en la que se refleja un tanto la humanidad del autor y el “reflejo mágico” de la Caracas de su tiempo. 
Al salir en libertad volvió a Europa y durante su permanencia de años en la ciudad de Madrid llegó a intervenir en política y fue designado gobernador civil de  las provincias de Almería y Navarra. Después de la caída del dictador Juan Vicente Gómez, regresó a Venezuela, ingresó a la Academia de la Historia  y colaboró con el gobierno del General Eleazar López Contreras desde la magistratura regional del Estado Miranda  Se hallaba de viaje en la Argentina cuando falleció.

BATALLA DE WATERLOO

Fue el 18 de junio de 1815 cuando se libró la célebre Batalla de Waterloo que puso término a la carrera política y militar de Napoleón Bonaparte, Emperador de Francia y quien logró dominar gran parte del continente europeo a comienzos del siglo diecinueve.
Regresado de la isla de Elba donde pagaba en exilio el fracaso de su invasión a Rusia y la pérdida de la batalla de Lepzig que volvió el reino a Luis XVIII, Napoleón se restituyó de nuevo en el poder  y  realizó grandes preparativos militares para hacerle frente a sus enemigos ingleses, austriacos, prusianos  y  holandeses.
La batalla se libró en la fecha señalada, desde las 11:30 de la mañana hasta pasadas las cuatro de la tarde, a 16 kilómetros al sudeste de Bruselas (Bélgica). Las fuerzas aliadas integradas por británicos, prusianos, holandeses y alemanes, estaban comandadas por el general británico Arturo Wellesley, duque de Wellington. El general inglés disponía de 93 mil británicos, alemanes y holandeses y ll6 mil prusianos. Las fuerzas francesas la integraban 124 mil hombres activos y 65 mil en posición de retaguardia. El ejército aliado estaba dispuesto para la lucha en dos cuerpos y conservaba una distancia de varias horas del ejército francés.  Napoleón decidió atacarlos por separado. Primero atacó al ejército prusiano y lo derrotó, luego marchó contra Wellington y esperaba la llegada de Grouchy con 33 mil hombres para el golpe definitivo, pero Grouchy equivocó el camino que debía seguir y no cumplió las últimas órdenes de su jefe, lo mismo ocurrió con el Mariscal Miguel Ney, por lo que el ejército inglés ayudado en el  momento más difícil por los prusianos, logró derrotar al ejército de Napoleón. Los 33 mil hombres del ejército francés que comandaba Grouchy no cerraron el paso al enemigo y tampoco   combatieron.
 Esto significó la causa de la derrota de Napoleón y de aquí que la historia juzgue severamente a este general francés al igual que al Mariscal Ney. Los franceses perdieron 40 mil hombres y 22 mil los aliados.  Derrotado Napoleón en la batalla más cruenta de la historia moderna, abdicó por segunda vez y se entregó prisionero.  Esta vez fue a parar a la isla de Santa Elena, donde terminaron  sus días mientras la monarquía borbónica quedaba de nuevo restaurada en la Francia revolucionaria.

LA REPÚBLICA DE EGIPTO

El 19 de junio de 1953 se constituyó oficialmente la República de Egipto y                  se echó por tierra la nomarquía independiente surgida con Fuad I y su hijo Faruk.      
A raíz de la primera guerra mundial, Egipto se deshizo del dominio turco, pero quedó bajo el protectorado de la Gran Bretaña hasta 1922 que surgió la Monarquía independiente con Fuad I como rey.  No obstante, Gran Bretaña mantuvo la ocupación militar bajo el pretexto de velar por la seguridad del tránsito en el canal de Suez y de las comunicaciones del imperio británico a través de Egipto. Esta ocupación duró solo hasta 1936, limitándola solamente al canal.
A la muerte del rey Fuad I, ascendió al trono el rey Faruk, pero en 1952 estalló una revolución y abdicó a favor de su hijo de siete meses, abdicación ésta que se quedó en el formalismo circunstancial pues poco meses después la revolución  cristalizó en el propósito de convertir a Egipto en una República, gobernada al principio por una Junta Militar titulada Comando del Mando Revolucionario, presidida por el General Naguib. Un año después dimitió y lo sucedió el  coronel Gamal Abdel Nasser, quien se alejó de occidente, se liberó definitivamente de la intervención británica en el canal de Suez, estableció la República Árabe Socialista e inició un conflicto bélico contra Israel.
Muerto Nasser en 1971, su sucesor, Anwuar al-Sadat, liberó la economía y la política, reanudó su acercamiento con occidente, especialmente con los Estados Unidos a través de la diplomacia de Kissinger y estableció la paz definitiva con Israel. Sadat, debido a este cambio radical, fue asesinado por fundamentalistas musulmanes en octubre de 1981.  Le sucedió Hosni Mubarat, quien continuó su política.
Egipto, un país del África, situado entre el desierto de Libia, el Mar Rojo, Israel y                  el Mediterráneo, cuenta con una población de 70 millones de habitantes, la mayoría de la religión islámica.  Su capital el Cairo, junto al delta del Nilo, poblada durante más de seis mil años, es la  ciudad más grande del África.

LA REPÚBLICA DE EGIPTO

El 19 de junio de 1953 se constituyó oficialmente la República de Egipto y                  se echó por tierra la nomarquía independiente surgida con Fuad I y su hijo Faruk.      
A raíz de la primera guerra mundial, Egipto se deshizo del dominio turco, pero quedó bajo el protectorado de la Gran Bretaña hasta 1922 que surgió la Monarquía independiente con Fuad I como rey.  No obstante, Gran Bretaña mantuvo la ocupación militar bajo el pretexto de velar por la seguridad del tránsito en el canal de Suez y de las comunicaciones del imperio británico a través de Egipto. Esta ocupación duró solo hasta 1936, limitándola solamente al canal.
A la muerte del rey Fuad I, ascendió al trono el rey Faruk, pero en 1952 estalló una revolución y abdicó a favor de su hijo de siete meses, abdicación ésta que se quedó en el formalismo circunstancial pues poco meses después la revolución  cristalizó en el propósito de convertir a Egipto en una República, gobernada al principio por una Junta Militar titulada Comando del Mando Revolucionario, presidida por el General Naguib. Un año después dimitió y lo sucedió el  coronel Gamal Abdel Nasser, quien se alejó de occidente, se liberó definitivamente de la intervención británica en el canal de Suez, estableció la República Árabe Socialista e inició un conflicto bélico contra Israel.
Muerto Nasser en 1971, su sucesor, Anwuar al-Sadat, liberó la economía y la política, reanudó su acercamiento con occidente, especialmente con los Estados Unidos a través de la diplomacia de Kissinger y estableció la paz definitiva con Israel. Sadat, debido a este cambio radical, fue asesinado por fundamentalistas musulmanes en octubre de 1981.  Le sucedió Hosni Mubarat, quien continuó su política.
Egipto, un país del África, situado entre el desierto de Libia, el Mar Rojo, Israel y                  el Mediterráneo, cuenta con una población de 70 millones de habitantes, la mayoría de la religión islámica.  Su capital el Cairo, junto al delta del Nilo, poblada durante más de seis mil años, es la  ciudad más grande del África.

LA REINA VICTORIA

El 20 de junio de 1837, a la edad de 18 años, fue coronada Victoria, Reina  de Inglaterra  e Irlanda. También, años más tarde, en 1876, ostentó el título de Emperatriz de la India.
La Reina Victoria de Inglaterra sucedió en el trono a su tío Guillermo IV por carecer éste de descendientes directos. Esto aconteció en 1837. Trece años después, contrajo matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia Coburgo. De ambos nacieron cinco hijas y cuatro hijos, casados todos con  figuras de la realiza europea, que le dieron cuarenta nietos.
Solo 21 años duró su matrimonio con el príncipe Alberto. La muerte de quien fue su más leal colaborador, significó para la Reina Victoria un cambio radical en su vida, pues la “Viuda de Windsor”, como fue llamada desde entonces, suspendió todas las actividades públicas y sociales, se dedicó a una vida sencilla, y sin mayores exigencias.
Victoria Primera reinó por espacio de 63 años y durante ese tiempo, La Gran Bretaña alcanzó su más grande poderío convirtiéndose en la primera potencia mundial. Como la era victoriana, se recuerda aquella época de grandeza y esplendor.
Este miembro de la dinastía de Windsor gobernó con acierto y extendió su imperio por todo el globo, gracias al asesoramiento buscado por ella en los más notables estadísticas y políticos de la época, especialmente  del primer ministro Lord Melbourne, jefe del Partido Liberal, quien ejerció  marcada influencia en el pensamiento político de la reina..  Murió  Victoria el 22 de enero de 1901 y la sucedió Eduardo VII, uno de sus cuatro hijos. Dos grandes jubileos se celebraron en su honor, el primero, a los 50 años de su reinado, y el segundo, jubileo de diamantes, celebrado diez años después. 
La Reina Victoria gobernó desde 1837 a 1901, lo que representa el reinado más largo de la historia de Inglaterra.  Durante su tiempo Gran Bretaña se consolidó como gran potencia y la clase media logró privilegios de ascenso muy importantes.

LA REINA VICTORIA

El 20 de junio de 1837, a la edad de 18 años, fue coronada Victoria, Reina  de Inglaterra  e Irlanda. También, años más tarde, en 1876, ostentó el título de Emperatriz de la India.
La Reina Victoria de Inglaterra sucedió en el trono a su tío Guillermo IV por carecer éste de descendientes directos. Esto aconteció en 1837. Trece años después, contrajo matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia Coburgo. De ambos nacieron cinco hijas y cuatro hijos, casados todos con  figuras de la realiza europea, que le dieron cuarenta nietos.
Solo 21 años duró su matrimonio con el príncipe Alberto. La muerte de quien fue su más leal colaborador, significó para la Reina Victoria un cambio radical en su vida, pues la “Viuda de Windsor”, como fue llamada desde entonces, suspendió todas las actividades públicas y sociales, se dedicó a una vida sencilla, y sin mayores exigencias.
Victoria Primera reinó por espacio de 63 años y durante ese tiempo, La Gran Bretaña alcanzó su más grande poderío convirtiéndose en la primera potencia mundial. Como la era victoriana, se recuerda aquella época de grandeza y esplendor.
Este miembro de la dinastía de Windsor gobernó con acierto y extendió su imperio por todo el globo, gracias al asesoramiento buscado por ella en los más notables estadísticas y políticos de la época, especialmente  del primer ministro Lord Melbourne, jefe del Partido Liberal, quien ejerció  marcada influencia en el pensamiento político de la reina..  Murió  Victoria el 22 de enero de 1901 y la sucedió Eduardo VII, uno de sus cuatro hijos. Dos grandes jubileos se celebraron en su honor, el primero, a los 50 años de su reinado, y el segundo, jubileo de diamantes, celebrado diez años después. 
La Reina Victoria gobernó desde 1837 a 1901, lo que representa el reinado más largo de la historia de Inglaterra.  Durante su tiempo Gran Bretaña se consolidó como gran potencia y la clase media logró privilegios de ascenso muy importantes.

CONGRESO DE PANAMÁ

22 de junio de 1826.-El Libertador Simón Bolívar soñó en sus tiempos turbulentos con la unión panamericana. Quería que se erigiera un monumento a la hermandad de las Américas independientes sometidas a una ley común. Una Confederación Hispano-Americana para resolver por la vía pacífica y también para que las mismas se abrigaran bajo un convenio de cualquier ataque extranjero.
Esto pensó el Libertador y desde la capital del Perú suscribió una circular dirigida a todos los gobiernos que se habían adherido a la idea de este  Congreso, fijando la ciudad de Panamá como la sede de la primera reunión. El Congreso se instaló el 22 de junio de 1826 y deliberó hasta el 5 de julio,  con la asistencia de Colombia, Perú, México y Centro-América, representada cada una por dos delegados, entre los que figuraban Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez por Colombia. Las demás naciones no respondieron a esta necesidad americana planteada por Bolívar, en cambio Gran Bretaña y Holanda enviaron agentes observadores, pues temían que las nuevas naciones cayeran bajo la hegemonía de los Estados Unidos, país que no envió delegados ni estuvo de acuerdo.
En este Congreso de Panamá convocado por Bolívar se concertó un pacto de confederación de las naciones americanas, que debía ser ratificado en Tacubaya, población cercana de México, pero esto nunca cristalizó, no obstante sirvió para alentar entonces el naciente ideario panamericano que cien años después, en 1948, se plasmó aunque con muchos defectos en la Carta de la Organización de los Estados Americanos.
   En ese Congreso del istmo se acordó un tratado perpetuo de unión y confederación, la creación de un Ejército interamericano para la defensa común y la renovación bianual del Congreso, al que se podrían sumar otros países.  Los acuerdos sólo fueron ratificados por la Gran Colombia y no tuvieron consecuencias efectivas. Bolívar fue el primer precursor del panamericanismo y junto a él proclamaron   la idea hombres ilustres como San Martín, Miranda, Monteagudo y otros.

JOSEFINA EMPERATRIZ DE FRANCIA

Su nombre completo era María Josefina Rose Tascher de la Pagerie, nacida en la isla francesa de Martinica, en el extremo oriental del Mar Caribe. A la edad de 16 años contrajo matrimonio con el vizconde de Beauharnais, de quien tuvo dos hijos, Hortensia y Eugenio. Su esposo fue aguillotinado por monárquico durante la época del terror, el mismo día en que no salió hasta después de la caída de Robespierre. Josefina quedó en la más completa pobreza y de los bienes que poseía en Martinica no consiguió salvar lo más mínimo.
Napoleón conoce a Josefina cuando ésta va a su despacho a darle las gracias por haberle devuelto a su hijo de 12 años la espada heredada de su padre que conservaba como un recuerdo cuando le fue confiada. Desde ese momento comienza una gran aventura amorosa entre Napoleón y Josefina que culmina en matrimonio.
Josefina, después de la muerte de su esposo y antes de convertirse en la concerté de Bonaparte, fue concubina de Barras y sin duda alguna era una mujer llena de encantos, coqueta y saludable al espíritu más apasionado. Era una verdadera criolla martiniquinse refinada en Paris que conocía a fondo sus hechizos personales y los puso a valer hasta ser coronada por su esposo como Emperatriz de Francia.
Pero la ambición del Emperador Francés era fundar una dinastía, y como la emperatriz no le daba hijos, terminó por divorciarse de ella después de amarla tanto y luego de aquella sarta de cartas delirantes y apasionadas. Josefina, divorciada, se retiró a vivir a la Malmaison, castillo cerca de Versalles. Al ser desterrado Napoleón a la isla de Elba, Josefina le escribió pidiéndole la dejara estar a su lado, pero él la rechazó en una carta que llegó cuando Josefina había muerto.

BATALLA DE CARABOBO

Es mi deber hacer la paz o combatir”, había exclamado Bolívar ante la imposibilidad de mantener el armisticio firmado meses atrás con Morillo, y combatir fue su consigna cuando los marabinos perdiendo el concepto de la integridad venezolanista se precipitaron a declarar el territorio del Lago “Provincia de la República de Colombia”.
Morillo se había marchado para España confiado en las pautas del armisticio y los 15 mil realistas que mandaba quedaron bajo la jerarquía suprema del General Miguel de la Torre.  Era un ejército mejor equipado y superior al de los patriotas; pero Bolívar que veía desmoronarse la integridad territorial, no podía seguir sosteniendo el cumplimiento de un armisticio que conspiraba contra sus fines. Decidió entrar en campaña y a través del General J. F.  Bermúdez abrió operaciones sobre Caracas con el fin de reconcentrar las fuerzas patriotas en San Carlos y distraer una parte del ejército realista.
Convencido de la inferioridad de su ejército, pero convencido al mismo tiempo de su ardor patriótico amparado por la luminosidad de su genio, se apresuró abrir aquella nueva campaña más tarde victoriosa y decisiva en la lucha por la Independencia.
Bolívar disciplinó su ejército en tres divisiones comandadas, la primera                            por el General José Antonio Páez; la segunda por Manuel Cedeño y la tercera por Ambrosio Plaza., estos dos últimos muertos en plena batalla.
  Mientras emprendía su avance hacia Valencia, los realistas se establecían en el campo de Carabobo con todo el material de guerra indispensable para aceptar una batalla. Al despuntar la aurora del 24 de junio de 1821, se libró el gran combate que definió los contornos cabales de nuestra independencia. El ejército español derrotado fue a refugiarse en su estampida a la Fortaleza de Puerto Cabello. Allí lo alcanzaría Páez más tarde para la última estocada y hacerlo morder el polvo de la derrota definitiva.
La noticia  llegó a Angostura un mes después, específicamente la anoche del 24 de julio y al siguiente día, por la importancia de la batalla, se publicó una edición extraordinaria (español-inglés) del Correo del Orinoco  con el parte oficial al Congreso que  el Libertador iniciaba así: “Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político  de la República de Colombia”.

FUNDACIÓN DE GUATEMALA

Guatemala, capital de la República homónima de Centroamérica, fue fundada               el 25 de junio de 1524 por el capitán Pedro Alvarado, compañero expedicionario de Hernán Cortéz. Alvarado fue el primero en pisar territorio guatemalteco en 1523 y luego de un año de exploración durante el cual logró subyugar a los primitivos maya-quiché, penetró en lo que  es hoy territorio de la capital guatemalteca y fundó allí la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.
Esta ciudad centroamericana se constituyó en 1599 en capital de la audiencia de los confines que integraban las provincias de Guatemala, Honduras y Nicaragua, dependientes del Virreinato de México.
En 1773 fue totalmente destruida por un terremoto y tuvo que ser reconstruida tres años después, con el nombre de Guatemala la Nueva. En 1917, otro movimiento sísmico terrible afectó grandemente la estructura de la ciudad con instalaciones modernas y excelente red de comunicaciones.  Después de tres siglos de dominio español proclamó su independencia el 16 de septiembre de 1821.
La Ciudad de Guatemala esta situada a 1500 metros sobre el nivel del mar, lo que favorece su clima. Abarca una población de un millón de habitantes aproximadamente y es una de las ciudades más progresistas y visitadas de Centroamérica. Posee hermosos edificios públicos, bellos paseos y confortables hoteles de turismo.
Interesantes atractivos de esta ciudad son su Universidad fundada en 1678, su imponente catedral y su escuela militar. En varios lugares se encuentran ruinas y vestigios arqueológicos de la población de origen maya y quiché que representa actualmente cerca del 45 por ciento de los habitantes.  Vale decir que Guatemala fue el centro de la civilización maya, exaltada literariamente por Miguel Ángel Asturias, la figura más destacada de las letras guatemaltecas.

FUNDACIÓN DE GUATEMALA

Guatemala, capital de la República homónima de Centroamérica, fue fundada               el 25 de junio de 1524 por el capitán Pedro Alvarado, compañero expedicionario de Hernán Cortéz. Alvarado fue el primero en pisar territorio guatemalteco en 1523 y luego de un año de exploración durante el cual logró subyugar a los primitivos maya-quiché, penetró en lo que  es hoy territorio de la capital guatemalteca y fundó allí la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.
Esta ciudad centroamericana se constituyó en 1599 en capital de la audiencia de los confines que integraban las provincias de Guatemala, Honduras y Nicaragua, dependientes del Virreinato de México.
En 1773 fue totalmente destruida por un terremoto y tuvo que ser reconstruida tres años después, con el nombre de Guatemala la Nueva. En 1917, otro movimiento sísmico terrible afectó grandemente la estructura de la ciudad con instalaciones modernas y excelente red de comunicaciones.  Después de tres siglos de dominio español proclamó su independencia el 16 de septiembre de 1821.
La Ciudad de Guatemala esta situada a 1500 metros sobre el nivel del mar, lo que favorece su clima. Abarca una población de un millón de habitantes aproximadamente y es una de las ciudades más progresistas y visitadas de Centroamérica. Posee hermosos edificios públicos, bellos paseos y confortables hoteles de turismo.
Interesantes atractivos de esta ciudad son su Universidad fundada en 1678, su imponente catedral y su escuela militar. En varios lugares se encuentran ruinas y vestigios arqueológicos de la población de origen maya y quiché que representa actualmente cerca del 45 por ciento de los habitantes.  Vale decir que Guatemala fue el centro de la civilización maya, exaltada literariamente por Miguel Ángel Asturias, la figura más destacada de las letras guatemaltecas.

ASESINATO DE FRANCISCO PIZARRO

El 26 de junio de 1541, en Lima, capital del imperio que él fundara seis años atrás, murió   asesinado Francisco Pizarro. Lo hirió mortalmente en la garganta un hijo de Diego de Almagro en confabulación con 18 almagritas.
La muerte se produjo en el propio Palacios del Conquistador, donde se hallaba conversando con varios amigos, los que huyeron ante la agresión, quedando tan solo al lado de Pizarro su hermano Martín de Alcántara, Juan Ortiz de Zárate y dos pajes. Pizarro, herido en la garganta, cayó al suelo y mientras besaba la cruz que había pintado en el suelo con su sangre, fue rematado por otro de los confabulados.
Francisco Pizarro, militar español conquistador del Perú y fundador de Lima, había nacido en la ciudad de Cáceres en 1475 y su espíritu de guerrero lo heredó de su padre Gonzalo Pizarro, quien se distinguió peleando en Italia. Fue porquerizo durante su juventud. No tuvo ninguna clase de instrucción y solo comenzó a distinguirse cuando acompañó a Vasco Núñez de Balboa en el descubrimiento del Pacífico.
Se asoció con Diego de Almagro y con el clérigo Hernando de Luque para ir a descubrir tierras nuevas por el Sur del Pacífico. Organizó su primera expedición llevando 114 hombres de armas y algunos indios como criados. Todos con excepción de 13 valientes desistieron de la aventura y regresaron a Panamá. Pizarro llegó a las costas del imperio de los incas, pero no lo penetró sino después de regresar y lograr la ayuda de Carlos V en España. Con un ejército de 300 hombres acometió de nuevo la empresa y se enfrentó a 30 mil de Atahualpa, logrando apoderarse de su persona y darle muerte. Con la muerte de Atahualpa, Pizarro pasó a ser dueño del Perú y fundó a Lima. Más tarde peleó con su amigo Diego de Almagro por una cuestión de límites hasta apresarlo y darle muerte. Finalmente un hijo de Almagro había de vengar la muerte de su padre. Los restos de Pizarro reposan en la Catedral de Lima en un sarcófago de cristal.

EL CORREO DEL CARONI
            El 27 de junio de 1977 entró en circulación desde Ciudad Guayana, el Correo del Caroní, editado en los talleres de la Editorial Roderick y dirigido por su propietario, el doctor David Natera Febres.
            Un matutino tamaño standard, dos cuerpos y un número de páginas acorde  con una ciudad en crecimiento.  La rotativa instalada, sistema offset,  correspondía para entonces a una de las más modernas llegadas al país y, en la práctica, la más grande de la provincia venezolana, con capacidad para editar un diario de 32 páginas, cuatro colores en la primera y última páginas de cada cuerpo.
            Hasta ese momento, Ciudad Guayana, integrada por la antigua  San Félix y Puerto Ordaz, no había dispuesto de un diario, apenas semanarios, unos más importantes que otros, pero de vida efímera. Y era explicable, pues la población de la zona del Caroní fue exigua y ruralmente dispersa hasta la década del sesenta cuando comenzó a crecer aceleradamente gracias a la inmigración atraída por el señuelo de la explotación del hierro. En todo caso, bastaban los periódicos de Ciudad Bolívar que madrugaban en el puerto de las chalanas por el barrio Dalla Costa.
 Proyectos hubo, sin embargo; pero jamás cristalizaron porque siempre pendía sobre ellos como un peligro la experiencia vivida por otras publicaciones en el país, cuyo esfuerzo humano de sustentación sucumbía a los costos de insumos que se importaban con divisas cada vez más escasas y difícil de obtener.  Hoy por hoy, la situación no es distinta, ni siquiera optimista para las publicaciones de provincia existentes, empeñadas en permanecer.
El Correo del Caroní, sin embargo, podríamos decir que se halla blindado contra esas dificultades porque su tiempo de un cuarto de siglo ha sido inteligentemente  administrado y cualquier tiempo venidero, por difícil que sea, nunca será, como el  de su advenimiento, nutriente de una voluntad de superación a toda prueba.

PRINCIPIO Y FIN

 DE LA GUERRA MUNDIAL

La Primera Guerra Mundial o Guerra Europea estallada al final del tercer lustro del siglo veinte, fue provocada por el asesinato perpetrado en Saravejo contra el archiduque Fernando de Austria y su esposa, el 28 de junio de 1914. Esa guerra terminó cinco años después un mismo 28 de junio, con la firma del Tratado de Versalles.
Puede afirmarse que la tragedia de Saravejo fue el punto culminante de las causas de fondo que dieron origen a la contienda mundial. El desarrollo económico de Alemania que amenazaba la economía inglesa por la competencia comercial, industrial y marítima, la fria carrera armamentista, la recuperación de territorios perdidos o por necesidad expansionista, fueron causas que contribuyen a desembocar en la primera guerra mundial que rompió la paz europea por casi cuarenta años.
El atentado de Saravejo, cometido por un estudiante, fue atribuido por Austria a Servia, a través de un ultimátum tan duro que éste se negó a aceptar. Austria declaró entonces la guerra; pero luego Rusia movilizó sus tropas, lo que obligó a Alemania hacer igual cosa y declarar la guerra a la potencia esclava. Dos días después Alemania declaró la guerra a Francia y la contienda se generalizó interviniendo Inglaterra e Italia y otros países, incluyendo los Estados Unidos.  Fue una larga guerra de trincheras en la que se movilizaron 65 millones de hombres de los cuales murieron ocho y medio millones y fueron heridos 21 millones. La Primera Guerra Mundial ambientó la revolución comunista en Rusia y dio origen a la existencia de otras naciones en el viejo continente.
La normalidad se restableció con el “Consejo de los Diez” que preparó el Tratado de Paz de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919 con la participación de los estados que hicieron efectiva la guerra contra los germanos. Alemania fue declarada culpable de la catástrofe de la guerra a un costó de 335 millones de dólares.

JOSE GREGORIO HERNANDEZ
            El 29 de junio de 1919 murió arrollado por un automóvil en Caracas al bajarse de un tranvía eléctrico, el hoy Venerable José Gregorio Hernández, objeto desde su muerte de auténtico culto que ha llevado al Vaticano a iniciar un proceso de canonización, ya en la última fase de la santidad.
            El andino y trujillano pueblo de Isnotú donde nació el 25 de octubre de 1864, es objeto de continuo peregrinaje de  turista y devotos atraídos por lo pintoresco del lugar y el museo donde se reúnen y conservan todas sus pertenencias en vida, desde su bata blanca de médico hasta el microscopio donde realizaba prácticas de bacteriología.
            Sus estudios básicos preliminares los realizó en su propio pueblo natal y en Caracas.  En 1884 se inscribió en la Universidad Central para seguir la carrera de medicina hasta doctorarse en 1888, el mismo día y mes marcado para su muerte.
            Comenzó a ejercer la profesión en Isnotú, pero al poco tiempo lo sorprendió la buena nueva de una beca para  estudiar en Paris y traer los equipos de laboratorio del Hospital Vargas.  De regreso a Caracas, ingresó como profesor de la Universidad Central y fue encargado de la cátedra de Histología Normal y Patología, Fisiología experimental y Bacteriología.  Entonces fundó la  primera cátedra de bacteriología en el país y a través de su ejercicio, investigaciones y aciertos se fue perfilando como uno de los pioneros de la medicina moderna en Venezuela.
            No contrajo matrimonio ni tuvo hijos.  Su vida por entera la dedicó a la medicina, la ciencia, la filantropía y la religión. Investigó sobre la angina de pecho de naturaleza palúdica y describió por primera vez en el mundo su patogenia.  Asimismo investigó sobre el recuento globular, la bilharziosis, nefritis amarílica y trató la tuberculosis por  aceite de chalmoogra.
            En 1908, aprehendido por la vocación religiosa, ingresó por diez meses en la Cartuja de de Lucca (Italia).  Cinco años después quiso seguir la carrera sacerdotal  en el Colegio Pío Latinoamericano de Roma, pero por razones de salud se vio obligado a regresar a Venezuela, donde sumamente abstraído encontró la muerte al descender de un tranvía.

JUAN CRISÓSTOMO GÓMEZ
            El 30 de junio de 1923, el Vicepresidente de Venezuela y Gobernador del Distrito Federal, Juan Crisóstomo Gómez, hermano del dictador,  fue asesinado a puñaladas en su dormitorio del Palacio de Miraflores.
            El dictador Juan Vicente Gómez, mal supuso inmediatamente que se trataba de un crimen político y acusó a la oposición.  En consecuencia, numerosas personas fueron detenidas, entre ellas, los periodistas y humoristas Francisco Pimentel (Job Pim) y Leoncio Martínez (Leo)   Sin embargo, la oposición creía que se trataba de un crimen familiar o dinástico, relacionado con las aspiraciones de sucesión.
            Dentro del mundo gomecista sobresalían dos corrientes familiares, Juanchistas y Vicentistas, lideradas por los Vicepresidentes de la República, Juan Crisóstomo Gómez, mejor conocido por “Juancho” y José Vicente Gómez, hijo del dictador, Vicentico.  Pero las investigaciones, una vez profundizadas, inculparon al capitán Isidro Barrientos, de la Guardia de Miraflores, en complicidad con el propio criado de la víctima, Encarnación Mujica y el Inspector de los Jardines de Caracas. Un Juez los halló culpables y los condenó a sufrir la pena de 20 años de presidio, pero como se temía, fueron no obstante, sacados de la cárcel y asesinados por la policía.
            Juan Crisóstomo Gómez, al igual que el dictador, había nacido en el hato “La Mulera”, del Táchira y su profesión conocida era la de agricultor.  Había sido ajeno a la política y a las campañas militares en las que junto con Cipriano Castro estuvo comprometido su hermano mayor  Sólo comienza a tener interés en la política no obstante su escasa instrucción, cuando Juan Vicente Gómez destrona a Cipriano Castro y asume el Poder en 1908.  Pasa entonces a ser Gobernador de Miranda y la persona de mayor confianza del dictador.  Es así como llega a convertirse, al mismo tiempo, en primer Vicepresidente de la República y Gobernador del Distrito Federal; pero ¡oh Fatalidad!, no pasará de allí.  El puñal de la ambición y el poder estaban al acecho.   Y dice la leyenda que cayó mortalmente herido sobre unos bultos contentivos de la novela Canaima que había sido decomisada por este párrafo que hirió la sensibilidad de los censores de la dictadura: Aquel en  que Manuel Ladera le dice a Marcos Vargas: “Ahí tiene la historia de Venezuela: un toro bravo, tapaojeado y nariceado, conducido al matadero por un burrito bellaco”.          


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