jueves, 18 de julio de 2013

M A Y O


LEONARDO DA VINCI

Leonardo da Vinci, uno de los más grandes artistas del renacimiento, pasó sus últimos años en Francia, en la corte de Francisco Primero, y allí murió, en el castillo de Clux, cerca de Ambroise, el 2 de mayo de 1519. Había nacido el 15 de abril de 1452 en el toscano pueblo da Vinci.
Era hijo de una campesina y de un notario de Florencia, centro artístico e intelectual de Italia. Estudió arte en el taller de Andrea Verrocchio, figura principal de su época en el campo de la pintura y la escultura. De allí emprendió su gran aventura por el mundo de la pintura, la escultura, la arquitectura, la ingeniería y la ciencia.
Sus innovaciones en el campo de la pintura determinaron la evolución del arte italiano durante más de un siglo después de su muerte y sus investigaciones científicas, especialmente en las áreas de la anatomía, la óptima y la hidráulica, anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.
Entre las obras famosas de Leonardo figuran sus dos versiones de la Virgen de las rocas, donde utiliza por primera vez la técnica del sfumato, realizadas durante su estada en Milán al servicio de Ludovico Sforza, como ingeniero de numerosas empresas militares; la Gioconda, también conocida como la Mona Lisa, que sobresale tanto por sus innovaciones técnicas como por el misterio de su legendaria sonrisa.; la Adoración de los Magos, donde introduce una nueva forma de composición y La Ultima Cena, considerada su obra maestra, con claras innovaciones estilísticas.
Los proyectos escultóricos como arquitectónicos de Leonardo nunca fueron finalizados, pero la forma tridimensional completada a través de sus dibujos demuestra su maestría.
Leonardo da Vinci vivió también en Roma entre 1514 y 1516, bajo el mecenazgo de Giulano de Medicis, hermano del Papa León X. Se alojaba en el Palacio Belvedere en el Vaticano, ocupándose fundamentalmente de experimentos científicos y técnicos.   

NICOLÁS MAQUIAVELO

Político, diplomático y escritor de la época del Renacimiento, cuyo nombre a través de los tiempos ha adquirido la connotación de habilidad y astucia, por la trascendencia en el campo político de “El Príncipe”, libro amoral donde resalta su teoría o método para obtener y conservar el Poder.
Nicolás Maquiavelo, nacido en Florencia el 3 de mayo de 1469, descendía de patricios florentinos y desempeñó delicadas funciones diplomáticas después que su patria se proclamó república.
En el curso de sus misiones diplomáticas dentro de Italia, entonces dividida, conoció a muchos gobernantes, de los que aprendió sus tácticas políticas, en especial la del eclesiástico y militar César Borgia, hábil y pérfido, que entonces trataba de unificar a Italia, extendiendo sus posesiones.
En 1512, cuando los Medicis recuperaron el poder en Florencia y la proclamada república se desintegró, Maquiavelo fue privado de su cargo y encarcelado durante un tiempo por el delito de conspiración. Luego de su liberación se retiró a sus propiedades donde escribió tratados políticos importantes.
Entre estas obras importantes figuran “Discurso sobre la primera década de Tito Livio”, “Historias florentinas”, “El arte de la guerra”, “Vida de Castruccio Castracani” y “El Príncipe”, escrita esta última en 1513 y publicada en 1532. En ella sostiene que las normas de la política práctica se aparatan de las establecidas para la ética, por lo que los actos y resoluciones del gobernante deben inspirarse en motivos de orden político, sin consideración a los conceptos del bien y del mal.
“¿Es mejor ser amado que tenido, o al revés? Se pregunta Maquiavelo, y su respuesta es que sería deseable ser ambas cosas, pero como es difícil que las dos se den al mismo tiempo, es mucho más seguro para un príncipe ser temido que ser amado, en caso de tener que renunciar a una de las dos”. Desde su punto de vista, el gobernante debería preocuparse sólo del poder, y solo deberían rodearse de aquellos que le garantizan el éxito en sus actuaciones políticas.

LA AMERICA DIVIDIDA

            En disputa España y Portugal por los vastos territorios descubiertos en dirección a occidente, acudieron al para entonces Papa Alejandro VI a fin de que sirviera de árbitro en el conflicto.
            Tratándose de dos naciones eminentemente cristianas, el Papa accedió al pedimento y el 4 de mayo de 1493 decretó en una bula que España y Portugal compartieran las empresas marítimas y, en tal sentido, estableció una línea de demarcación, la que un año después quedó modificada por el Tratado de Tordesillas.
            Esta nueva línea modificada por el Tratado de Tordesillas, suscrito en la villa castellana del mismo nombre, 7 de julio de 1494, por los Reyes Católicos, de España,  y Juan II de Portugal, fijaba los límites de ambos imperios coloniales partiendo de norte a sur del Océano Atlántico, a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde.  Todas las tierras que se descubrieran al Este de esta línea corresponderían a Portugal, y las situadas al Oeste de la misma, corresponderían a España.
            Diez años después del descubrimiento de América, los españoles habían reconocido gran parte de las islas y costas continentales del Mar Caribe y el Golfo de México, pero al mismo tiempo los portugueses exploraban hacia el Sur, y bajo la protección de Francia e Inglaterra, otros navegantes encontraban nuevas tierras por el Norte.
            De las potencias europeas que participaron en la conquista del continente americano fue España la que mejor cuidó de sus posesiones y gracias a la acción civilizadora de sus misioneros logró establecer bases y lazos muy firmes.
            Sin embargo, la Revolución norteamericana y la invasión de España por Napoleón favorecieron a la larga la autonomía e independencia de todas las naciones que conforman hoy el vasto territorio de América.

NAPOLEON

            El 5 de mayo de 1821, falleció en la isla de Elba, Napoleón Bonaparte, continuador de la Revolución Francesa, aún con el error de coronarse Emperador.  Con ese título conquistó la mayor parte de Europa y se encumbró como uno de los más grandes militares de todos los tiempos, lo que no fue suficiente para perder la Batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815, que señaló el camino de su caída.
            En Angostura, donde vinieron a parar muchos corsos (Napoleón era de Córcega), la noticia se supo en octubre de 1821 a través del Time de Londres.  El Correo del Orinoco reprodujo la nota sobre la muerte de Bonaparte y dice que este suceso tuvo lugar 10 minutos antes de las seis de la tarde del 5 de mayo.
            Informa que la penosa enfermedad del ex Emperador duró seis semanas y que los efectos del mal lo redujeron a un esqueleto viviente, perdidos los rasgos de sus facciones anteriores.         Habiéndosele examinado después de su muerte, los médicos encontraron su estómago en un estado de extrema ulceración.
            Así terminó, en destierro y en prisión, “la vida más extraordinaria que se ha conocido en la historia política. Las vicisitudes de una vida semejante presentan las mejores lecciones que la historia puede suministrar”
            Luego de hablar de la crisis política que  favoreció la llegada al poder de Napoleón hasta hacerse soberano o Emperador, el Correo del Orinoco  pregunta y reflexiona: “¿cómo podía ese pupilo de la escuela militar ejercer las funciones de la soberanía?  Un oficial no tiene idea de poder dividido: su patriotismo es el amor de la tropa y de su profesión.  El obedece órdenes y las da, pero en ambos casos son órdenes absolutas.  Háblele de deliberación, de debate, de libertad de obrar, de hablar aun siquiera de opinión, y encontraría que todo cuerpo accesible a estos privilegios debe caer en confusión y ser destruido inmediatamente.  De cualquier pretexto  que Bonaparte se haya valido, aun cuando haya apoyado al partido jacobíno, el sólo ha querido alcanzar el poder supremo”.

SIGMUND FREUD

Este médico psiquiatra que revolucionó la ciencia con su teoría y método del psicoanálisis, nació en Austria el 6 de marzo de 1856, del seno de una familia de origen judío y su profesión  comenzó a ejercerla en un hospital para enfermos nerviosos de la ciudad de Paris.
De sus observaciones profundas emergió su famosa técnica del psicoanálisis.   Freud observó que para desenmascarar el inconsciente disfrazado de neurosis, bastaba con ayudar al enfermo a mirar dentro de sí mismo, partiendo de la base de que éste siempre sabe cuál es el origen de su mal, aunque ignora que lo sabe.  Para ello se valió de los actos fallidos, de la libre asociación y de la interpretación de los sueños.  Esto último es sumamente revelador, puesto que los sueños son, en ante todo, la realización de nuestros deseos inconfesados y rechazados en lo inconsciente.
Freud escribió  “Interpretación de los sueños”, texto con el cual virtualmente surge el Psicoanálisis,  que al principio sólo perseguía comprender algo de la naturaleza de las enfermedades nerviosas con miras a su tratamiento.
Los neurólogos de la época de Freud  habían sido formados en la sobreestimación de los hechos químicos y patológico-anatómicos.  Con el factor psíquico no sabían qué hacer.  No podían aprehenderlo.  Lo abandonaban a los filósofos, a los místicos, a los curanderos y, por lo tanto, no se arrojaba luz en los secretos de las neurosis.
Las teorías de Sigmund Freud fueron muy combatidas durante su época y para justificarlas escribió una serie de obras admirables por su penetración y originalidad, entre las que  destacan, además de la citada, “Psicopatología de la vida cotidiana”,  “Tótem y Tabú”  “Más allá del principio del placer” y  “Moisés y el monoteísmo”. Freud murió en Londres.  Había sido expulsado en 1938 por los nazis que invadieron su patria.

CONSERVATORIO DE BELLAS ARTES

            El 7 de mayo de 1868,  el músico, jurista, periodista y político, Felipe Larrazábal Betancourt, fundó en Caracas el Conservatorio de Bellas Artes, cuyo objeto principal era el estudio del piano, algo fundamental en la educación musical de la Venezuela del siglo diecinueve.
            Felipe Larrazábal pertenecía al movimiento musical romántico junto con  Ramón Delgado Palacios, Teresa Carreño, José Ángel Montero y Federico Villena,  director de la Banda Dalla Costa de Ciudad Bolívar  en 1865 y quien compuso más de 300 obras en todos los géneros.
            Los musicólogos consideran a Felipe Larrazábal como el primer romántico de su  época, tanto por su calidad como por el momento histórico vivido en medio de la turbulencia política.  Sus composiciones escaparon del romanticismo menor en decadencia de la burguesía caraqueña de la segunda mitad del siglo diecinueve.  Se esmeró en cultivar la sonata para piano y la música de cámara, representada por un “Cuarteto”, un “Quinteto” y 5 “Tríos” para piano, violín y violonchelo, de los cuales sobresale el Op. 138 No. 2, considerada como la composición más importante de todo el siglo diecinueve en Venezuela.
            Felipe Larrazábal nació en Caracas el 31 de julio de 1816, en plena guerra de Independencia, cuando sus padres debieron emigrar a Madrid donde inició los estudios musicales que continuaron en Caracas junto con los estudios de Derecho, a partir de 1830, año del retorno a Venezuela.
            En 1840 entró de lleno a la política, formando parte del grupo fundador del Partido Liberal.  Escribió encendidos artículos, fundó varios periódicos de corte político.  Estuvo al lado de Antonio Leocadio Guzmán y luego de su hijo el Presidente Antonio Guzmán Blanco, a quien termina adversando junto con el fusilado Matías Salazar.  Fue el primero en recopilar los escritos del Libertador y murió exiliado, y ahogado el  23 de noviembre de 1873 al naufragar el barco donde viajaba de Curazao a Nueva York.

LA CRUZ ROJA

            Hoy es día internacional de la Cruz Roja, por lo que en  Venezuela como en otros ochenta o más países del mundo celebran la fecha rindiéndole particular tributo de admiración y reconocimiento  a su fundador, el filántropo suizo Jean Henri  Dunant.
            Porque fue él, Dunant, quien la motorizó y propuso en la Convención Internacional de Ginebra el 8 de mayo de 1864, horrorizado por los horrores de la guerra y su ingente secuela de destrucción y víctimas
            La Cruz Roja en sus comienzos se limitaba a aliviar los sufrimientos de las víctimas de las guerras, pero progresivamente ha venido extendiendo su humanitaria misión en los tiempos de paz a los países que la necesitan.
            Cuando ocurre una catástrofe en algún punto de la tierra, inmediatamente se hacen presentes las sociedades de otras naciones y cooperan en todas las formas de socorro posibles: medicina, alimentos, equipos de asistencia médica con profesionales, auxiliares de enfermeras, ropas, tiendas de campañas, dinero y demás requerimientos de emergencia.
            En la actualidad existe un centenar de sociedades de la Cruz Roja y unos 200 millones de miembros. Todos unidos en una intensa y constante lid contra el egoísmo y la indiferencia que devoran al mundo, reafirmando cada año por este día el propósito de luchar contra el sufrimiento y las miserias que oprimen a la humanidad.
            Venezuela quedó incorporada formalmente a la Convención de Ginebra, el 9 de julio de 1894, mas es sólo el 30 de enero de 1895, cuando se funda oficialmente bajo la presidencia de  Vicent Kennett Barrigton.
            Debido a la pobreza del gobierno en materia de fomento y preservación de la salud, la Cruz Roja Venezolana partir de 1919 tuvo que asumir papeles distintos a sus objetivos primarios y convertirse, como  ha sido hasta ahora, en organismo gestor de salud y de todos los problemas colaterales.  El mejor ejemplo es Ciudad Bolívar, donde desde comienzos de siglo ha estado presente la institución como gestora de sanidad y asistencia social.  
           

CENTENARIO DE LA MUERTE DE PAUL GAUGUIN

            El hombre para ser recordado y vivido como ejemplo, tiene que haber legado lo más puro de su obra y jalonado en el almanaque momentos importantes de su existencia. Por eso,  toca hoy la puerta de nuestra memoria un visitante ausente hace un siglo.  Nos referimos a Paúl Gauguin, a quien imaginamos en su lecho de muerte, en la isla Dominica perdida en el océano. Ahí  había llegado el pobre desde 1895 cuando se alejó definitivamente de Europa después de haber sido agente de bolsa, abandonado de su esposa e hijos. Murió el 9 de mayo de 1903, solo, enfermo y sin dinero, a la edad de 55 años.
¿Pero quién era, Paúl Gauguin?  Sencillamente un pintor, cuya fama cundió por el mundo después de su muerte.  Mientras Gauguin vivió,  su obra alcanzó poco éxito.  Había nacido en Paris.  Era hijo de un periodista, pero parte de su infancia transcurrió en Lima, capital de Perú.  Gauguin fue allí porque la escritora socialista, gran feminista, Flora Tristán era su abuela, pero pronto habría de volver a Paris par colocarse en un establecimiento bancario donde le vino la idea de pintar en sus ratos de ocio.  Estimulando por el artista Camille Pissarro, practicó este arte a fondo y expuso junto con el pintor impresionista sin mayor éxito.
Pero el impresionismo de Gauguin no era el tal de la época. En su pintura había los trazos fieles de la emoción vivida durante la contemplación del objeto, que vino a ser después la definición del post-impresionismo.
Entre las obras más importantes de Paúl Gauguin se cuentan  “Mujeres tahitianas en la playa”, “El Caballo Blanco”,  y la que es quizás su obra maestra  “¿De dónde Venimos?  ¿Qué somos?,  ¿A donde vamos?” realizada poco antes de un intento de suicidio o recordando tal vez el día en que Vicent van Gogh trató de matarlo. La obra postimpresionista de este pintor francés es considerada como el punto de partida del fauvismo y el expresionismo.

LA REBELIÓN

            A raíz de la rebelión de Carúpano que amenazó la continuidad del orden constitucional, el para entonces Presidente de la República, Rómulo Betancourt, con la anuencia de su Gabinete Ejecutivo, decretó el 10 de mayo de 1962, la suspensión de las actividades de los partidos comunistas de Venezuela y Movimiento de Izquierda Revolucionario, ambos según los anuncios del gobierno, comprometidos en la intentona subversiva.
            Paralelo a este Decreto se dictó otro ordenando aplicar el procedimiento extraordinario previsto en los artículos 353 y 382 del Código de Justicia Militar, para quienes aparezcan complicados en delitos de rebelión, motín y sublevación, extensivo en estado de suspensión de garantías aún para los civiles, alegándose que tal procedimiento estaba dirigido a simplificar la actividad de los tribunales militares y lograr en lapso breve las sentencias contra los responsables de delitos de subversión.
            Fue este un jalón más del Gobierno del período inicial de la democracia, dirigido a lograr la tranquilidad pública degenerada desde octubre de 1960 por atentados y brotes guerrilleros.  Pero ninguna de las medidas represivas logró lo que se perseguía.  Los partidos ilegalizados redoblaron su encono antigubernamental y la violencia, más el terrorismo, cundieron por todas partes.
            Quedó demostrado desde la inauguración del nuevo período constitucional que la fuerza contra la fuerza, sin más alternativa, sin una brecha para el diálogo, ensanchan el radio de la violencia y la anarquía.  Lo contrario ocurrió al cambiarse el estilo de gobernar.
            Cuando terminó su período Betancourt y los gobiernos sucesivos hicieron un esfuerzo por introducir un estilo distinto en las relaciones y discusiones políticas, comenzó a declinar el terrorismo, el secuestro y la lucha de guerrillas, hasta estabilizarse el país bajo un clima de paz.  Sin embargo, en este siglo que comienza, la historia, aunque de otra manera, vuelve a repetirse.  

AMADEO BONPLAND

            Recordamos   la muerte de Amadeo Bonpland, naturalista y explorador francés, quien junto con Alejandro Humboldt exploró las regiones americanas desde Cumaná hasta el Perú en un viaje de cinco años, pródigo en descubrimientos y que hace época en la historia de la ciencia .
            Bonpland se inició profesionalmente como médico cirujano en la marina de Francia, pero poco después hubo de cambiar la ruta hacia regiones del nuevo mundo para junto con  Humboldt estudiar  aspectos de la nueva tierra relativos a posiciones geográficas y climatológicas.  Asimismo su geología, fauna, flora, etnografía, costumbres y estadísticas.
            Bonpland, acompañado de Humboldt, salió en 1799 de la Coruña, rumbo a Canarias, donde inició exploraciones científicas.  De allí, luego de atravesar el       Atlántico, desembarcó en Cumaná y emprendió recorrido de cinco años por la América del Sur.  Viajó por casi toda Venezuela y en canoa navegó por el Orinoco y Río Negro, estudiando su curso,  principales características y descubriendo la unión del primero con el Amazonas.
            En 1800 llegó a La Habana y después se dirigió a Cartagena de Indias, desde donde remontó el Magdalena, llegando hasta Ecuador y Perú.  Ascendió el Chimborazo escalando sus 5.760 metros de altitud.  Tres años después visitó México, Washington, Filadelfia y, Nueva York, donde embarcó para Burdeos llevando consigo una rica colección muestra de sus investigaciones que hoy se exhibe con orgullo en los museos de Paris y Berlín.
            En 1817, Amadeo Bonpland embarcó de nuevo rumbo a Buenos Aires, llevando en su equipaje numerosas plantas europeas.  Sin la compañía de Humboldt se proponía  continuar explorando la América Meridional, pero su mala fortuna lo llevó a tierras del Paraguay donde el dictador Rodríguez Francia lo acusó de espía y lo encarceló por nueve años.  Una vez liberado, prosiguió sus estudios cerca d la misión jesuita de San Borja, donde murió el 11 de mayo de 1858, a la edad de 85 años.

LA MONEDA VENEZOLANA

            El 13 de mayo de 1834, bajo el gobierno de José Antonio Páez, se decretó una ley monetaria y admitió como unidad el peso fuerte; se admitió también la onza de oro española, la macuquina  y las monedas de los países vecinos  que fuesen semejantes a las españolas en peso y ley.
            Se aceptó, además, la circulación legal del dólar norteamericano, el franco         francés, el chelín inglés y los pesos portugués y del Brasil, lo cual constituyó                    una verdadera innovación en el tradicional sistema monetario del país que por                      más de dos siglos había realizado sus transacciones en  pesos sencillos de ocho            reales.
            El curso legal de la moneda extranjera comenzó a desaparecer bajo la presidencia de Antonio Guzmán Blanco, quien dio el paso definitivo en cuanto a la creación y consolidación del régimen monetario venezolano, al establecer (mayo de 1871) como unidad monetaria al venezolano de plata con peso de 25 gramos y ley 900 equivalente a cinco bolívares.
            Por decreto del 31 de marzo de 1879, Guzmán Blanco creó el bolívar de plata como unidad monetaria de Venezuela.  Por el mismo decreto prohibió la circulación de las monedas extranjeras e inmediatamente autorizó la acuñación de cinco millones de bolívares así: en piezas de oro de Bs. 20; fuertes de 5 bolívares equivalentes al antiguo venezolano de plata;   monedas menores de 1 y 2 bolívares; de  0,50 (real), 0,25 (medio o mariquita) y 12 y medio (la locha) y cinco céntimos (el centavo).
            El uso de papel moneda comenzó a generalizarse a partir de 1876 con la fundación del primer Banco de Caracas, seguido después del Banco de Maracaibo, el Banco Comercial y el Banco de Venezuela.  En 1886 quedó inaugurada la Casa de la Moneda que se inició acuñando la moneda de 100 bolívares oro, llamada popularmente morocota o pachano, en alusión al primer director de la Casa de la Moneda, general Jacinto Regino Pachano.


PEDRO CURIE

El 15 de mayo de 1859, nació en Paris Pierre Curie, quien junto con su esposa Marie se hizo famoso por los estudios y descubrimiento de los elementos químicos y radiactivos del radio y el polonio que contribuyeron al desarrollo de la teoría atómica y la fisión nuclear.
Pedro Curie se casó con María Skledowska, polaca, a quien conoció en la Sorbona de Paris estudiando con Enrique Becquerel.  Ambos iniciaron juntos una vida de trabajo y privaciones, pero animados por el espíritu emprendedor e incansable del científico, que los acompañó durante toda su existencia.  Por entonces Enrique Becquerel había descubierto que el uranio, lo mismo que sus componentes, despedían de modo espontáneo y con intensidad variable, ciertos misteriosos rayos que los esposos Curie se propusieron penetrar con sus experiencias y estudios llagando a comprobar que en algunos minerales como la pechblenda, el efecto era mucho más intenso.
En un improvisado laboratorio instalado en los alrededores de Paris, trabajaron día y noche hasta lograr aislar el elemento que producía esas extrañas radiaciones. Ese elemento precisado como radium o radio, estaba asociado al bario, producto 900 veces más activo que el uranio.
Pedro Curie, conjuntamente con su esposa y Enrique Becquerel se hicieron acreedores al Premio Nóbel de Física en 1903.  En el caso de la polaca Marie se trataba de la primera mujer en recibir el Nóbel.  El 19 de abril de 1906, un coche tirado por caballos arrolló  mortalmente a Pierre, pero Marie continuó investigando y encargado de su cátedra en la universidad de Paris.  En 1911, caso sin precedentes,  recibió un segundo Premio Nóbel, esta vez de química, por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos. Marie Curie murió el 4 de julio de 1934 tras padecer una  anemia perniciosa causada por las largas exposiciones a la radiación. Los Curie tuvieron dos hijas, una de ellas también ganó el Premio Nóbel de Química al año siguiente de la muerte de su madre.

EL PRECIO DE ALASKA
            Jamás el navegante  Vitus Bering pensó que la península de Alaska  llegaría a tener un precio distinto al que él le asignó cuando  la exploró y descubrió a mediados del siglo dieciocho  Pero lo tenía y fue convenido en 7 millones 200 mil dólares que pagó el gobierno de Estados Unidos al de  Rusia, el 16 de mayo de 1867.
La negociación muy inteligentemente la llevó a feliz término el señor William H. Seward, para entonces Secretario de Estado.  Sin embargo, muchos norteamericanos de la época lo calificaron de loco pues no imaginaban la importancia que para los EEUU tendría como tiene hoy ese inmenso territorio donde la temperatura llega hasta por debajo de los 60 grados centígrados.
Alaska es una península prolongada en una cadena de islotes que forma el archipiélago de las Aleutianas.  Tiene una extensión de 1.530.200 kilómetros cuadrados y una gran parte de su superficie está dentro del círculo polar ártico.
En el territorio, bastante volcánico, abundan grietas y fumarolas por donde se filtran  gases sulfurosos, asimismo los Géiseres o surtidores termales.  Su riqueza fluvial es grande y su corriente mayor es el río Yukón que nace en Canadá y desemboca en el mar de Bering.  La región norte de Alaska está  cubierta de hielo y su clima es tan riguroso que sólo es soportable en esa parte por ciertos animales salvajes y escasas tribus esquimales.  Su población no llega al millón de habitantes, la cuarta parte aborigen.
Alaska es el estado 49 y el más grande de Estados Unidos. Muy rica en pesca, oro y madera.  La pesca del salmón representa dos tercios de la exportación mundial.  Igualmente exporta pieles de zorro, de foca en sus diversas variedades y la de visón, castor, nutria, marta, lince, armiño y otros.  Su economía entró en una nueva fase a partir de 1977, cuando comenzó la extracción petrolera  en la bahía de Prudhoe, en la costa ártica.

 TELLEYRAND PERIGORD

Ochenta y cuatro años cabalgando sobre la humanidad de una persona es bastante. Rara vez el hombre sabe soportar la pesada carga que el tiempo progresivamente va acumulando sobre sus hombros, especialmente cuando viene agobiada por la violencia y convulsiones políticas. Sin embargo, Carlos Mauricio de Talleyrand Perigord, el francés noble, inteligente y ambicioso, superó esa expectativa.  Murió el 17 de mayo de 1838.
No fue un hombre que empezó un ciclo y lo dejó abierto a la hora de regresar sus restos a la tierra, sino que lo cerró antes no obstante las contingencias y los hechos concientes que buenos o malos concurrieron a lo largo de su carrera de político y sacerdote, con muchos calificativos, entre ellos el  de “gran estadística” y “político de baja moral”.
Talleyrand, quien a causa de una cojera no pudo ser militar, empezó a los 26 años por ser sacerdote, pero un sacerdote que no pudo ser fiel a la moral de su religión acaso porque lo aguijoneaba una ambición alimentada por la política y el poder que a la larga tuvo el castigo de la excomunión.
Como antesala de la Revolución Francesa formuló un proyecto de Constitución y firmó la célebre Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano. Fundó la sociedad de Amigos de la Constitución que más luego se convirtió en el famoso Club Jacobino. Fue presidente de la Asamblea Nacional y amigo y compañero de Mirabeau. Permaneció en tiempos del sacudimiento de su patria fuera de Francia, exilado.  Conoció entonces a Estados Unidos de América.
Predijo con pasmosa intuición el advenimiento de Napoleón y de regreso a su patria colaboró con ésta desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. Previendo su caída le dio la espalda y se hizo antibonapartista. Tuvo una época de silencio y reapareció en la escena política con la revolución de 1830 que puso en el trono a Luis Felipe. Ya para cerrar el ciclo de su agitadísima vida, se arrepintió y volvió a vestir el hábito de los sacerdotes de la iglesia.

 BERTRAND RUSSELL

Bertrand Russell, considerado junto con el neorrealista Alfredo North Whitehead, el filósofo más importante de Inglaterra en el siglo veinte, defensor de la libertad de pensamiento, pacifista y luchador por los ideales humanos, nació  en Gales el 18 de mayo de 1872.
Sobre él se tejió la falsa alarma de su muerte en 1920 cuando viajó a China, pero vivía sereno y profundo en su pensamiento de escritor realista, allá en la 41, Queens Read, Richemond, Survey de Londres.
Murió a los noventa y ocho años (2 de febrero de 1970) este insigne ciudadano británico, la mayor parte de su tiempo vital dedicado a la constancia de una actividad intelectual cuyo único fin era el hombre, su vida y destino. Su primera obra, un ensayo sobre “La Democracia Social Alemana”, apareció en 1890 y estaba constituida por seis conferencias dictadas en la Escuela de Economía de la Universidad de Londres. Más luego aparecieron en orden sucesivo unas  cuarenta obras, entre ellas, Principios de Matemáticas, Principios de Reconstrucción Social, El ABC de los Átomos, Comunismo, Socialismo y anarquismo; El matrimonio y la moral, Problemas de la Filosofía, Los caminos de la Libertad y otras.
Bertrand Russell fue varias veces a la cárcel por defender con tesón sus principios antibelicistas. Y a la edad de 89 años volvió a visitarla una semana por interrumpir el tráfico, sentado en la calle con otros cien estudiantes de ambos sexos, en señal de protesta por el uso de las armas nucleares. En 1950 recibió el Premio Nóbel en retribución a parte de sus obras y campañas en contra de la guerra y a favor de la paz del mundo.
Contrario a la corriente filosófica idealista, realista original de estilo juvenil y vigoroso, Bertrand Russell apoyó su sistema filosófico en un realismo fundado en la lógica y en la matemática.

 

 JOSÉ MARTÍ

José Martí, reconocido por sus compatriotas, como el Apóstol de la Revolución Cubana, es recordado hoy en todas las naciones libres de América que conmemoran el aniversario de su muerte ocurrida el 19 de mayo de 1895. Martí murió en plena acción guerrera, de dos balazos en el pecho, en el valle de “Dos Ríos” cuando sus fuerzas expedicionarias peleaban  contra el ejército español que defendía los derechos de la colonia en la isla.
Pero no es en su muerte trágica ocurrida en la acción revolucionaria que acaudillaba como jefe principal, donde reside la grandeza y  gloria de José Martí, sino en ese constante y espinoso trajinar casi de mártir por su patria y fuera de ella en el logro de la independencia. Ya a la edad de 16 años siente que arde dentro de sí la llama de la libertad que cobija a la Gran Colombia ideada por Bolívar y se entristece ante la situación de su patria hollada en sus derechos legítimos por más de cien mil plantas de soldados españoles. Momentánea suerte que le hará padecer en su impotencia individual para acabar con aquella humillación, pero al fin piensa que deben ser miles los que sufren y desde la reducida trinchera de una periódico semanario: “La Patria Libre” va dando cauce a su pasión que encuentra más de un eco en el interior de la colonia y más allá de sus fronteras.
Vinieron largas prisiones, los pesados grillos del martirio, el destierro o la ausencia despiadada de la tierra, el duro peregrinar por nociones extrañas, la pobreza económica del perseguido; pero nada logró apaciguar el ánimo revolucionario del patriota. Radiante de inteligencia y de voluntad soportó con entereza los más rudos embates de las fuerzas antagónicas. Gradualmente a través de su poesía, de sus ensayos y escritos periodísticos, de sus gestiones organizadas y combinadas, reunió la fuerza necesaria para desembarcar con una expedición cerca de Guantánamo, a la que se unieron patriotas acaudillados por Máximo Gómez, pero apenas comenzó la lucha, fue alcanzado por las balas del enemigo.

 

OBISPADO DE GUAYANA

El 20 de mayo de 1790, por bula del Papa Pío VI, fue creado el Obispado de Guayana, el cual abarcaba las provincias de Guayana, Cumaná y Margarita. Fue a solicitud de don Carlos IV, rey de España, que el Sumo Pontífice de la época dispuso la creación de esta diócesis  en razón de la enorme distancia que separaba la región de la jerarquía católica de Puerto Rico.
De todas maneras, la Diócesis de Guayana pasó a depender del arzobispado metropolitano de Santo Domingo.  Pero el Arzobispado de Santo Domingo dejó de existir  1795 por la cesión de esta isla a Francia conforme al tratado de Ryswick.  Por tal razón, los Obispados de Caracas y Guayana quedaron  sin metrópoli hasta que, en 1803, la sede episcopal de Caracas fue elevada a la categoría de metropolitana, entonces la Diócesis de Mérida y Guayana quedaron sufragáneas de la de Caracas.
Como titular de la Diócesis de Guayana, el Sumo Pontífice designó a Monseñor Francisco de Ibarra y Herrera, pero como el Obispado que se creaba carecía de cabildo y sólo contaba con dos clérigos para asistir al obispo con títulos de canónigos y en razón también de que los diezmos no alcanzaban para su sostén, el rey dotó al obispo con cuatro mil pesos fuertes, y cada canónigo con seiscientos, provenientes de las Cajas reales.
Monseñor Ibarra, nacido en Guacara, Estado Carabobo, el 19 de septiembre de 1726 y fallecido en Caracas la misma fecha de su natalicio, pero de 1806, se dedicó con mucho empeño a organizar la Diócesis de Guayana y en el curso de su gestión previó la construcción de una catedral de nueva planta, echó las bases del Seminario de Guayana y ordenó sacerdotes nativos en su propia diócesis.  Pero el clima de Guayana no asentaba bien al prelado y deprimido presentó su renuncia en cuatro oportunidades, mientras autoridades civiles y eclesiásticas del centro lo proponían para obispo de Caracas, lo cual se cumplió en 1798.  Pasará luego a ser  Arzobispo, el primer venezolano en alcanzar tal dignidad, quedando Guayana y Mérida como sufragantes  de éste. De Caracas vino a sucederlo en Guayana, Monseñor García Mohedano, el primero en tener una sementera de café en Chacao.



  ANDRÉS ELOY BLANCO

La muerte del distinguido bardo venezolano que en sus poemas cantó las angustias y esperanzas de su patria, ocurrió trágicamente en México el 21 de mayo de 1955.   Un accidente automovilístico le malogró la vida y se registró inmediatamente después de haber participado en un acto público conmemorativo del primer aniversario de la muerte de Luis Alberto Carnevali, su compañero y amigo.
El insigne poeta regresaba a su casa de Cuernavaca cuando un vehículo chocó contra su auto y ocasionó la tragedia. Su esposa doña Liliana Iturbe de Blanco que le acompañaba resultó con heridas graves. La noticia de su muerte causó honda conmoción en todos los círculos literarios, artísticos y sociales de Venezuela y América donde el poeta era admirado y donde su obra es objeto de la mayor aceptación. Andrés Eloy Blanco, murió a la edad de 58 años. Había nacido en Cumaná y desde joven se trasladó a Caracas, ciudad que quiso entrañablemente y donde alcanzó su borla de abogado y su renombre de poeta.
Además de poeta, Andrés Eloy Blanco sobresalió como un orador elocuente, de palabra fácil y florida, y como político de altura que desempeñó con acierto la Inspectoría General de Consulados, la Presidencia de la Cámara de Diputados,  Presidencia del Consejo Municipal del Distrito Federal y el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Andrés Eloy Blanco era dueño de un estilo personal muy propio. Su poesía fluida y de metáfora feliz hace que en 1923 obtenga con su Canto a España el lauro concebido por la Academia Española. En la lista de sus obras literarias sobresalen: Poda, Barco de piedra., Tierras que me oyeron, Baedecker 2000, Abigail, El Árbol de la noche alegre, Giraluna, Navegación de Altura, Vargas, el Albacea de la angustia y A un año de tu luz, que es una honda elegía a la madre muerta.
Al recordar hoy a Andrés Eloy Blanco, en el aniversario de su muerte, expresamos palabras de José Ramón Medina: “Recordamos a Andrés Eloy Blanco por los mismo que recordamos a Antonio Machado, a Miguel de Unamuno, a Federico García Lorca. No sólo por la poesía que crearon sino por la condición humana que impusieron y a veces antepusieron a la propia necesidad de la creación lírica. Por la responsabilidad que supieron asumir ante la historia y ante el pueblo.”
La Nota de hoy-----Américo Fernández

FUNDACIÓN DE ANGOSTURA

La opulenta y heroica Ciudad Bolívar, pirámide urbana alzada a la diestra del gran río, recuerda hoy el día en que se cumplió su traslado a la parte más angosta del Orinoco. Había nacido años atrás con el nombre del apóstol Santo Tomás en las proximidades del Caroní  gracias a la gestión colonizadora del segoviano Antonio de Berrío, pero su vida posterior fue errática y azarosa.  Piratas y corsario de países enemigos de España no la dejaron en paz y sus gobernantes se vieron obligado varias veces a reubicarla hasta que el expedicionario de la Comisión de Límites, José Solano, recomendó al rey asegurarla más arriba, en la parte angosta del Orinoco, inalcanzable para los aventureros.
  Acogida la recomendación, el rey Carlos III  dispuso su traslado el 4 de junio de 1762 y designó al Coronel Joaquín Moreno de Mendoza como gobernador  con 3.000 pesos anuales de sueldo y adscribió la  provincia al Virreinato de Santa Fe. El traslado fundacional  se inició el 14 de febrero y finalizó el 22 de mayo de de 1764  con la bendición del fuerte de San Gabriel. Pero el empuje mayor de su fundación se lo dio durante diez años  el Gobernador Manuel Centurión Guerrero de Torres.
Con Centurión comenzó en Guayana una vida nueva y progresista, una obra civilizadora que continuaron  Antonio de Pereda, Miguel Marmión, Luis Antonio Gil y Felipe de Inciarte. Ellos  consolidaron definitivamente la fundación de la ciudad cumplida inicialmente por Joaquín Moreno de Mendoza.
 Ciudad Bolívar, la que dejó ha muchos años de llamarse Angostura para rendir perenne tributo al Libertador, es hoy  una urbe de cuatrocientos mil habitantes que juega un rol distinto al de Ciudad Guayana, centro industrial y energético.  La capital bolivarense crece se refuerza como ciudad de economía terciaria referida a centro militar y de los poderes públicos, ciudad residencial, ciudad cultural y universitaria, dotada de atractivos turísticos de importancia con un gran frente de agua para el deporte náutico y sobre todo su centro urbano de rasgos históricos coloniales y republicanos y de una morfología arquitectónica espectacular. 


PÁEZ EXPULSADO DE VENEZUELA

José Antonio Páez, uno de los soldados más ilustres de la Independencia, líder de la separación de Venezuela de la Gran Colombia y quien gobernó al país e influenció en su política durante diecisiete años, fue desterrado el 23 de mayo de 1850 por el entonces Presidente de la República, José Tadeo Monagas, el mismo general a quien él ayudó con  su prestigios a escalar el poder.
Páez se rebeló contra Monagas porque éste dio participación en su gobierno al Partido Liberal y posteriormente cometió un atentado contra el Congreso Nacional en venganza porque la diputación de Caracas lo acusó de despilfarrador de los dineros públicos y de infringir las leyes nacionales.
El atentado contra la soberanía del Congreso que costó la vida a varios diputados, entre ellos, Santos Michelena, José A. Salas, Juan García y Francisco Argote, produjo honda reacción en la ciudadanía y una cadena de sublevaciones que comenzó con la de Calabozos encabezada por el General Páez. El Presidente, su hermano José Gregorio y Mariño tomaron el mando de las fuerzas del Gobierno y derrotaron a Páez en los Araguatos. Páez se refugió en Nueva York.
De regreso a Venezuela por las costas de Coro para emprender nuevamente la lucha contra Monagas, Páez volvió a ser derrotado.  Hecho prisionero, fue encarcelado en el castillo San Antonio de Cumaná y en 1850  embarcado a bordo del vapor El Libertador y llevado a Nueva York, ciudad que le tributó caluroso recibimiento. Páez desapareció de la escena política venezolana por espacio de once años, al cabo de los cuales los conservadores retornaron al poder y le entregaron el mando. Volvió a gobernar durante los finales y  azarosos días de la Revolución Federal y ya anciano abdicó el poder y se exiló en Nueva York, donde murió el 6 de mayo de 1873.  Sus restos fueron repatriados en 1888 y reposan en el Panteón Nacional.

EL TELÉGRAFO

Atrás queda cuando son caminos huérfanos de asfalto, la polvareda roja que levanta el vehículo en su vuelo y los valles, las sabanas, los campos y las colinas van pasando y se pierden en la distancia; pero lo que nunca se pierde de vista, solo cuando se pasa un túnel o se interpone una cuesta, son los postes hermanados por el alambre que durante muchos años llevaron diligentes las señales del telégrafo. Cada poste es como un faro alumbrado la grandeza creativa de Morse, de Lesage, de Ampere, de Persted, de Hertz, de Marconi, todos genios en la acción laboriosa de ese instrumento maravilloso que marcó toda una época de civilización y progreso: El Telégrafo.
El Telégrafo fue la primera de las grandes invenciones que aceleraron la velocidad de las comunicaciones humanas. Su aparición relegó progresivamente los sistemas antiguos formados por los incansables mensajeros, las hogueras, semáforos, tambores y banderas colocadas en las cumbres de cerros y colinas. Gracias a Morse y a los otros científicos mencionados, los mensajes viajan hoy en día, aunque tecnológicamente de manera diferente, con velocidad telemática, atravesando montañas, desiertos y cruzando los grandes océanos.
Se calcula en 14 millones de kilómetros la enrevesada red de cables que cruzaron la tierra y el océano para hacer posible la comunicación rápida entre los hombres. Dentro de la actividad periodística, social y económica, el telégrafo constituyó un instrumento valiosísimo de comunicación y a él se sumaron después con mayor perfección la radiotelegrafía y hoy los avances de la ciencia cibernética y de las redes telemáticas internacionales. 
La primera línea telegráfica se extendió de Washington a Baltimore y fue inaugurada el 24 de mayo de 1844 por el propio inventor del telégrafo, al trasmitir el mensaje con palabras bíblicas “Qué ha forjado Dios”.  Por eso el día de hoy tiene gran significación y en razón de ello fue consagrado al Telegrafista  a aquel viejo señor que junto con el cura, el boticario y el jefe civil, formaban la plana mayor de cada pueblo de la Venezuela bucólica.

 ARGENTINA, PATRIA LIBRE

Los argentinos recuerdan, sensibilizados por el patriotismo, la mañana del   25 de mayo de 1810, fecha inicial de la revolución cívico militar que logró reivindicar de la España real, el derecho a la soberanía y libre autodeterminación.
La hermana República de Argentina estaba gobernada entonces por un Virrey, cuyo poder y autoridad, por mandato del pueblo reunido en Cabildo abierto, pasaron a manos de una Junta formada por nueve miembros y presidida por Cornelio Saavedra.
Eso ocurrió treinta y seis días después del grito de independencia en Venezuela.  Los argentinos escenificaron la misma acción en su patria. También como nosotros, aunque no en la misma dimensión, se encontraron con la resistencia realista, pero a la larga ésta habría de ser vencida.
La independencia de Argentina encabezada por Saavedra, Manuel Belgrano y otros, fue consolidada y reafirmada por la espada de José de San Martín, quien viendo en los virreinatos  de Perú y Chile una amenaza constante para su patria, decidió luchar contra ellos a través de cruentas batallas que terminaron con la de Maipú en 1817 y más luego las ganadas por el ejército del Libertador Simón Bolívar, especialmente la de Ayacucho comandada por Sucre.
La Argentina es una República federal con extensión territorial de 2.778.417 kilómetros cuadrados y una población superior a los 40 millones de habitantes. Para la época de la independencia su población alcanzaba unos 400 mil habitantes.  Este templado país de los gauchos está geográficamente en la parte meridional del continente sudamericano, con gran frente hacia el Océano Atlántico y el Río de la Plata.
Políticamente, la Argentina ha cargado con la misma suerte de todos los países sudamericanos: unas veces ha sido gobernada por caudillos autócratas y otras por líderes demócratas. La inmigración bien conducida alentó su progreso económico. Sus principales fuentes económicas son la agricultura y la ganadería que es su industria madre por excelencias.

 

MUERTE DE WALT WITMAN

El Walt Witman que conocimos por estampa de su época nos resultó un venerable anciano de luengas barbas blancas, de mirada fija y penetrante, con un sombrero alón grande de fieltro. Tanto  como poeta, su imagen de estampa nos sugería un pensador sumido en los misterios insondables de la naturaleza, sin perder por ello su aura de bondad y sencillez que según crónicas lo caracterizó toda su vida.
Walt Witman, el poeta muerto el 26 de mayo de 1892 que recordamos hoy, nació también mayor, el 31 de 1819, en Long Island, Nueva York. Era hijo de un modesto carpintero y al principio se ganó la vida como aprendiz de imprenta. Caminó todas las sendas de su patria adquiriendo un conocimiento completo de la vida que supo alternar con el periodismo y la lectura constante. Se hizo poeta a fuerza de sentir al hombre y al ambiente que lo rodea en toda su plenitud. La poesía de Witman está llena de complejidades y paradojas. El quería ser el poeta representativo de las masas y en razón de ello fue llamado “el poeta de la democracia”,  pero en realidad la poesía de Witman nunca ha sido popular “ni en el sentido castizo de la palabra castellana ni en aceptación anglizante de aplaudido por un gran público”.
 A pesar de la libre desenvoltura de sus versos y el lenguaje escasamente académico, tal vez vulgar de la mayoría de sus poesías, Witman más bien es poeta de minorías. “Su misticismo, sus metáforas poderosas y extrañas, sus concientes esfuerzos por evitar el lugar común – características que por otra parte prestan valor duradero a su arte – no son fácilmente asequibles a la gran multitud, y por cierto, no lo eran al gran público lector del siglo XIX. Sin embargo, Witman en su trato personal era sumamente democrático”.
La obra fundamental de Witman ha sido considerada “Leaves of grass”. (Hojas de hierba) que aumentaba y perfeccionaba en cada edición. Es famoso su poema “Oh capitán, mi Capitán” inspirado en la trágica muerte Lincoln.  La poesía de Witman ha sido traducida a las lenguas más importantes del mundo.


MAYO, MES DEL ÁRBOL

Mayo siempre fue del árbol, tal vez porque es el mes cuando comienzan las lluvias, germina la tierra y reverdece la flora.  Oficialmente llegó a celebrarse  el 23 de mayo, desde la época de Cipriano Castro hasta  Juan Vicente Gómez, quien prefirió que el Día del Árbol fuese el 15 de mayo por ser día de San isidro, patrón de los labradores; pero en 1951, la Junta Militar de Gobierno no estuvo de acuerdo y dispuso el último domingo de mayo.  En 1975, el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, metido primero que Chávez en la onda bolivariana, decidió mejor el 19 de diciembre en homenaje al Decreto sobre conservación del Libertador en Chuquisaca.  Finalmente el Presidente Luis Herrera Campins resolvió que fuese el 5 de junio Día Mundial del Ambiente.
De todas formas, mayo, por tradición y comienzo de la estación lluviosa sigue siendo el mes del árbol, de ese quieto y generosos elemento de la naturaleza sobre cuya rugosa piel pareciera cada vez más estrellarse el arrebato de los fenómenos meteorológicos, el azote de las pestes, las enfermedades, las quemas y las talas. Cada año que transcurre hay menos árboles, por eso cada año que pasa la tierra es más desierta, la erosión va dejando huellas profundas en su faz, se aleja el agua y se descolora de alegría verdosa el gran planeta.  El árbol, irremisiblemente, continua siendo víctima, no obstante su magnifica utilidad.
El día del árbol ayer y del ambiente hoy, se ha instituido para formar conciencia de su significación y lo que representaría para la humanidad su exterminación. Se ha consagrado, no solamente para rendirle tributo y admiración y cantarle en las escuelas himnos de alabanzas, sino para que no  lo olvidemos jamás porque él es la garantía de nuestra existencia y supervivencia.
Hasta ahora nuestra actitud frente al árbol ha sido más de mezquina. Todo lo hemos recibido de él: alimentación, medicina, hogar, comodidad, medios de trabajo, sombra, flores, oxígeno, el placer de su belleza en el paisaje, ha conservado la tierra de la erosión, contribuido al ciclo vital y periódico de las lluvias, favorecido el clima y tantas otras dádivas, y sin embargo, ¿Cuál es o ha sido nuestra retribución?.

MUERTE DE ROBERTO KOCH

La República de Alemania y el mundo de la medicina rinden hoy honores a la memoria del científico  Roberto Koch, por su  estupendo aporte  en la búsqueda de la causa de la tuberculosis pulmonar. Roberto Koch murió a la edad de 67 años después de haber dedicado toda su vida a profundos estudios e investigaciones que culminaron con el aislamiento del bacilo de ántrax, el descubrimiento del bacilo de la tuberculosis que lleva su nombre, la identificación del germen del cólera asiático e importantes descubrimientos en torno a las infecciones de la sangre entre los enfermos de encefalitis letárgica.
Roberto Koch nació en Alemania el 11 de diciembre de 1843, estudió medicina en Gotingen y ejerció como profesor de la Universidad de Berlín. Su descubrimiento más importante es sin duda el del bacilo de Koch causante de la tubercolusis, enfermedad contagiosa muy extendida en el mundo, conocida también con los nombres de plaga blanca, tisis y consunción.
La tuberculosis hizo estragos durante la época antigua y fue combatida entonces con purgante de eléboro, leche de vaca, de burra o de cabra, cruda o cocida. En nuestros días se ha logrado detenerla gracias a los antibióticos y mediante el auxilio de los rayos X y con la prevención de la vacuna BGG aplicada al niño en los primeros días, por vía bucal.
Hay otras formas de tuberculosis que ataca al ganado vacuno y las aves.                 Esta enfermedad, terriblemente contagiosa suele trasmitirse a través de la leche infectada, mal hervida y mediante la contaminación del aire por los golpes de tos o expectorantes de los enfermos. Adquiere dos formas: la aguda que empieza repentinamente con escalofríos, fiebre alta, pulso rápido, dolor en el pecho, tos, esputos manchados de sangre; y la crónica que se inicia con lentitud, cansancio, falta de apetito, tos y fiebre de pronostico grave al caer la tarde.  Para comprobarla es menester la radiografía y la tuberculina.  El tratamiento de la enfermedad en su primera fase dura entre seis meses y dos años.
El bacteriólogo Roberto Koch, también era aficionado a la arqueología y antropología, obtuvo en 1905 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.  Murió el 27 de mayo de 1910 en el balneario alemán  de  Baden Baden.



EL MONTE EVEREST

El 29 de mayor de 1953 el neozelandés Edmundo Hillary y su guía “Sherpa” Tensing Norkay, de Nepal, lograron alcanzar  la cumbre más alta de la tierra que los tibetanos han bautizado con el nombre sagrado de Chomo-Luggma (Diosa madre de los tibetanos) o Monte Everest, así llamado en honor de sir Goerge Everest, quien fijó su posición y altura de 8.848 metros sobre el nivel del mar.

El Everest es uno de los picos - el mayor - del sistema de montañas del Himalaya, el más importante de Asia y primero en el mundo.  El portentoso e impresionante Himalaya recostado al norte de la India formando una frontera natural entre esta península y la meseta del Tibet.
Para dar una idea de lo grandioso de este sistema de montañas que alberga                al pico Everest, basta con saber que cuarenta de sus montañas superan los 7.300 metros de     altura.
El Monte Everest ha sido objeto de numerosas expediciones, algunas con éxito, otras llenas de vicisitudes y fracasos. La altura mayor la habían alcanzado antes los ingleses Mallory e Irvine, quienes perecieron en la empresa. Otros exploradores que se aproximaron a la cima fueron Norton y Somervell, los cuales llegaron hasta 8.574 metros, y Hugh Ruttledge, a los 8.480.
La cima fue alcanzada por primera vez el 29 de mayo de 1953 por dos miembros de una expedición británica.  El neozelandés Edmund Hillary y Tenzing Norkay, guía nepalés.  Hillary  honrado por el gobierno inglés con el título de Sir y el de barón el jefe de la expedición, coronel John Hunt, barón..
En 1956 cuatro miembros de una expedición suiza repitieron la hazaña.  Lo mismo sucedió con una expedición estadounidense el 22 de mayo de 1963, cuando lograron escalar la vertiente occidental de la montaña, lo cual no se había intentado antes.  Dos equipos de alpinistas indios escalaron la montaña en 1965 y en 1973 dos miembros de una expedición japonesa fueron los primeros en alcanzar la cima durante la peligrosa estación de otoño.  El 16 de mayo de 1975 alcanzó la cima la primera mujer, la japonesa Junko Tabei.  En mayo del 2001, una expedición de montañistas venezolanos integrada por Martín Echeverría, Marcos Cayuso, Marcos Tobías, Carlos Caldera, Carlos Castillo y José Antonio Delgado alcanzó la cima de  los 8.848 metros sobre el nivel del mar.    

 

MUERE EN LA HOGUERA JUANA DE ARCO

“La Doncella de Orleans” como ha sido llamada Juana de Arco, es una de las figuras más singulares y nobles de la historia francesa. Vino al mundo predestinada por fuerzas aladas para salvar a su patria, gran porción de ella dominada por los ingleses y borgoñeses.
La presencia de Juana de Arco se registra en la aldea campesina de Los Vosgos, 19 años antes de ser incinerada en la hoguera terrible de la inquisición. Era ella una afable y piadosa campesina que no sabía leer ni escribir, pero que sabía bordar, tejer y rezar oraciones a su santo devoto San Miguel.
A la edad de 13 años comenzó  a oír voces divinas que le ordenaban luchar por la libertad de Francia. Abandonó su aldea y venciendo mil obstáculos convenció a Carlos VII, a la sazón Rey de la parte libre de Francia. Este quedó altamente impresionado de la intuición, mística y decisión conmovedora de la doncella y la puso al mando de tropas que debían auxiliar la plaza de Orleans casi en poder de los ingleses. Tras diversas operaciones, Juana de Arco libró la importante plaza y fue a buscar al Rey Carlos VII para conducirlo al Reino, en cuya catedral se consagraban todos los Reyes de Francia. Para esto tuvo todavía que librar más batallas atravesando territorios en poder de enemigos. En todos los terrenos venció y mientras los ingleses la tildaban de aliada del diablo, los franceses que veían en ella la salvación, la llamaban la mensajera divina.
Coronado el Rey, Juana de Arco pidió a este la dejara en su hogar, pero él se negó y ella siguió al frente del ejército; no obstante, al tratar de tomar la plaza de Paris, fue herida y desde entonces comenzó su calvario. Traicionada y desasistida del Rey cuando más le necesitaba, terminó en poder de los ingleses, quienes la acusaron de impía y la entregaron a un Tribunal Eclesiástico para ser juzgada. En la vieja Plaza del Mercado Ruan quedaron las huellas de su martirio. El 30 de mayo de 1431, las llamas abrasaron su cuerpo y sus cenizas arrojadas al río Sena. Veinticinco años después fue declarada inocente, beatificada y santificada. También “La Doncella de Orleans” ha sido declarada heroína de Francia y su imagen, altísima inspiración de pintores, escultores, poetas, escritores y cineastas, perdura por los siglos. La escultura de Henri Chapu es la expresión más viva de su misticismo heroico y la película que protagoniza la sueca Ingrid Berman el mejor reflejo de su conducta de mujer predestinada.


EJECUTADO ADOLFO EICHMANN

Tal día como hoy, la justicia israelí puso fin a la vida del ex-oficial de la Gestapo Alemana, Adolfo Eichmann, acusado de haber participado en el exterminio de seis millones de judíos europeos durante el régimen nazi.
El ex-jerarca de la bárbara policía nazi había insistido en su no responsabilidad por los horrores de los campos de aniquilamiento y de las cámaras de tortura de Hitler. Por último apeló a la clemencia, pero le fue negada. Adolfo Eichmann era responsable de la muerte de seis millones de judíos y la justicia debía de ser inflexible. A la media noche murió en el cadalso de la prisión de Ramlech, en las afueras de Tel Aviv, el 31 de mayo de 1962.
El ex-jerarca nazi fue la primera persona ejecutada por esta nación judía en los 14 años de su historia.  El ajusticiamiento de Eichmann que tenía 56 años, se produjo 2 años y 21 días después de su captura en la Argentina por agentes israelíes y llevado subrepticiamente a Israel en un avión, con lo que culminó una búsqueda por todo el mundo que comenzó en las humeantes ruinas del imperio nazi al término de la segunda guerra mundial.
Las últimas palabras de Adolfo Eichmann, dirigidas a un pequeño grupo de testigos que presenció su ejecución en un cuarto del tercer piso del penal, fueron: “Caballeros, pronto volveremos a reunirnos. Ese es el destino de todos los hombres.  He vivido creyendo en Dios y muero creyendo en Dios. Viva Alemania. Viva Argentina. Viva Austria.          Estos son los países con los cuales he tenido una vinculación más estrecha y no he de olvidarlos. Saludo a mi esposa. A mi familia y amigos. Tengo que obedecer las reglas de la guerra y a mi bandera; estoy preparado. Los conjurados alemanes del atentado contra Hitler en julio de 1944, fueron unos traidores. Yo Adolfo Eichmann, era un soldado leal. Las órdenes son órdenes. Yo no soy más culpable de lo que puedan serlo los empleados de los ferrocarriles en que circularon los convoyes de los ejecutados. Yo no era más que un engranaje de la máquina de un sector donde han quedado millones de cadáveres”




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