domingo, 1 de septiembre de 2013

SEPTIEMBRE / El Licurgo venezolano

            Hubo dos Licurgos.  El de Esparta, jurista y legislador y el de Atenas, político y orador.   El viajero francés Francois Depons, quien lo trató en Caracas en 1801 y 1804,  llamó a Miguel José Sanz “El Licurgo de Venezuela”.  ¿Al cual de los dos se refería?  Seguramente que al de Atenas, porque si bien Sanz era experto en leyes y llegó a ser Relator de la Real Audiencia, Secretario del Congreso de 1811 y Presidente de la Cámara Provincial, no fue propiamente un legislador. 
Sanz, ideólogo de la Independencia, fue fundamentalmente  jurista, político y periodista.  Estudió leyes en la Universidad Central y luego de recibir el título,  ejerció la abogacía en Caracas a pesar de haber venido de Valencia, donde nació el primero de septiembre de 1756.
Su vocación de periodista  se evidenció cuando convenció al Colegio de Abogados para tramitar la introducción de la imprenta en Venezuela, aspiración que se quedó en veremos no obstante todo cuanto se avanzó en esa dirección.  No fue posible que tuviéramos la prensa sino en 1808 por otras vías, la misma donde se editó la Gaceta de Caracas y que después del 19 de abril de 1810 le sirvió tanto a Miguel José Sanz como a José domingo Díaz para publicar el Semanario de Caracas.
El Semanario de Caracas fue un semanario político al servicio de la causa republicana, pero de vida efímera, apenas treinta números, pues era muy fuerte la presión de quienes veían afectados sus intereses por los artículos de Sanz
Como periodista de manifiestas ideas políticas, presintió el grave peligro  que amenazaba a la República, se adelantó proféticamente a la capitulación de Miranda y a la subsiguiente represión realista  de la que al final fue víctima el propio Sanz,  pasado por lar armas en Maturín, luego de la derrota del General José Félix  Ribas, a quien servía como Consejero de Guerra.

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