sábado, 1 de febrero de 2014

GERTRUDIS DE AVELLANEDA /Febrero

            1º de febrero de 1873, murió en Madrid la poetisa y escritora cubana, Gertrudis Gómez de Avellaneda. La muerte de su padre deparó segundas nupcias a su madre y a ella un padrastro hostil con el que fue imposible convivir.  De manera que debió viajar a España para crecer bajo el sol resplandeciente de Andalucía. Sus estudios, dedicación y gran vocación poética la convirtieron en una mujer excepcional, ataviada de atractivos físicos y dotada de una fina sensibilidad.
Gertrudis de Avellaneda, no obstante haber nacido en Cuba, es catalogada como poetisa española, tanto así que el novelista y crítico español Juan Valera la llamó la “Corina Española” al decir que “no tiene ni tuvo rivales en España, y sería menester, fuera de España, retroceder hasta la edad más gloriosa de Grecia, para hallarle rivales en Sefo y en Corina”.
            Era todavía una niña que nada sabía de métrica, cuando la “Divina Tula”, como más tarde fue llamada también Gertrudis Gómez de Avellaneda, compuso éstos sus primeros versos rebozantes de gran ternura y maestría innata: “Canto como canta la ave /  como las ramas se agitan /  como las fuentes murmuran /  como las aguas suspiran /  que yo al cantar sólo cumplo / la condición de mi vida”.
            La vida de esta fecunda poetisa admiradora de Víctor Hugo, Lamartine y Byron, transcurrió entre triunfos literarios y pesares domésticos, paliados por los elogios y admiración de la crítica más alta, que la conceptúa como uno de las más  grandes líricas de la literatura femenina. Sufrió por su primer amor; se agudizó su dolor por la muerte de su segundo amor muerto en un lance personal en defensa de ella y  puede decirse que murió por su tercer amor, el  que le negó un hijo, el hijo que habría de morir infante. 

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