lunes, 23 de junio de 2014

LA EMPERATRIZ JOSEFINA


Su nombre completo era María Josefina Rose Tascher de la Pagerie, nacida en la isla francesa de Martinica, en el extremo oriental del Mar Caribe. A la edad de 16 años contrajo matrimonio con el vizconde de Beauharnais, de quien tuvo dos hijos, Hortensia y Eugenio. Su esposo fue aguillotinado por monárquico durante la época del terror, el mismo día en que no salió hasta después de la caída de Robespierre. Josefina quedó en la más completa pobreza y de los bienes que poseía en Martinica no consiguió salvar lo más mínimo.
Napoleón conoce a Josefina cuando ésta va a su despacho a darle las gracias por haberle devuelto a su hijo de 12 años la espada heredada de su padre que conservaba como un recuerdo cuando le fue confiada. Desde ese momento comienza una gran aventura amorosa entre Napoleón y Josefina que culmina en matrimonio.
Josefina, después de la muerte de su esposo y antes de convertirse en la concerté de Bonaparte, fue concubina de Barras y sin duda alguna era una mujer llena de encantos, coqueta y saludable al espíritu más apasionado. Era una verdadera criolla martiniquinse refinada en Paris que conocía a fondo sus hechizos personales y los puso a valer hasta ser coronada por su esposo como Emperatriz de Francia.


Pero la ambición del Emperador Francés era fundar una dinastía, y como la emperatriz no le daba hijos, terminó por divorciarse de ella después de amarla tanto y luego de aquella sarta de cartas delirantes y apasionadas. Josefina, divorciada, se retiró a vivir a la Malmaison, castillo cerca de Versalles. Al ser desterrado Napoleón a la isla de Elba, Josefina le escribió pidiéndole la dejara estar a su lado, pero él la rechazó en una carta que llegó cuando Josefina había muerto.

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