sábado, 24 de mayo de 2014

EL TELÉGRAFO


Atrás queda cuando son caminos huérfanos de asfalto, la polvareda roja que levanta el vehículo en su vuelo y los valles, las sabanas, los campos y las colinas van pasando y se pierden en la distancia; pero lo que nunca se pierde de vista, solo cuando se pasa un túnel o se interpone una cuesta, son los postes hermanados por el alambre que durante muchos años llevaron diligentes las señales del telégrafo. Cada poste es como un faro alumbrado la grandeza creativa de Morse, de Lesage, de Ampere, de Persted, de Hertz, de Marconi, todos genios en la acción laboriosa de ese instrumento maravilloso que marcó toda una época de civilización y progreso: El Telégrafo.
El Telégrafo fue la primera de las grandes invenciones que aceleraron la velocidad de las comunicaciones humanas. Su aparición relegó progresivamente los sistemas antiguos formados por los incansables mensajeros, las hogueras, semáforos, tambores y banderas colocadas en las cumbres de cerros y colinas. Gracias a Morse y a los otros científicos mencionados, los mensajes viajan hoy en día, aunque tecnológicamente de manera diferente, con velocidad telemática, atravesando montañas, desiertos y cruzando los grandes océanos.
Se calcula en 14 millones de kilómetros la enrevesada red de cables que cruzaron la tierra y el océano para hacer posible la comunicación rápida entre los hombres. Dentro de la actividad periodística, social y económica, el telégrafo constituyó un instrumento valiosísimo de comunicación y a él se sumaron después con mayor perfección la radiotelegrafía y hoy los avances de la ciencia cibernética y de las redes telemáticas internacionales. 


La primera línea telegráfica se extendió de Washington a Baltimore y fue inaugurada el 24 de mayo de 1844 por el propio inventor del telégrafo, al trasmitir el mensaje con palabras bíblicas “Qué ha forjado Dios”.  Por eso el día de hoy tiene gran significación y en razón de ello fue consagrado al Telegrafista  a aquel viejo señor que junto con el cura, el boticario y el jefe civil, formaban la plana mayor de cada pueblo de la Venezuela bucólica.

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