jueves, 26 de diciembre de 2013

FOUCHÉ

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El 26 de diciembre de 1820, falleció exiliado en Trieste, Joseph Fouché, Duque de  Otranto,   considerado  como el padre del espionaje moderno.
Fouché inició su vida de estudiante como seminarista, luego fue maestro y finalmente ingresó de lleno a la política a partir de la Revolución Francesa, la que lo eligió  miembro de la Convención Nacional en 1792.
Al año siguiente apoyó el ala extremista de los jacobinos a favor de la ejecución del rey Luis XVI. Posteriormente, mientras ejercía como representante de la Convención en Lyon, eliminó a la oposición contrarrevolucionaria de la ciudad con una brutalidad sin límites, y llegó a ejecutar a más de 1.600 ciudadanos. En 1794, Maximilien de Robespierre,  máximo dirigente del gobierno revolucionario, le denunció por sus excesos. Fouché, sin embargo, maniobró para derrocar a Robespierre y hacerse elegir él como Presidente del Club Jacobino.
Fouché fue nombrado ministro de Policía de la república francesa en 1799 y continuó siéndolo  tras el éxito del golpe de Estado de Napoleón, el 9 de noviembre de 1799. Entonces perfeccionó el primer sistema moderno de policía secreta y espionaje político. Se le concedió un escaño como senador, además de una elevada pensión, y en 1809 se le otorgó el título de duque de Otranto. Fue nombrado ministro del Interior en 1809. Actuó excediéndose en sus atribuciones cuando movilizó a un ejército para repeler una invasión británica en los Países Bajos.
En 1810 le descubrieron subrepticias negociaciones de paz con Gran Bretaña y fue destituido del cargo. Posteriormente, se le designó gobernador de las provincias ilirias. Después de que Napoleón abdicara en 1814, Fouché, que no conseguía ganarse el favor del rey Luis XVIII, conspiró contra él. Volvió a ocupar el cargo de ministro de Policía al regresar Napoleón de su exilio en Elba.  Cuando Napoleón fue derrotado en Waterloo, Fouché recibió en persona la abdicación de Bonaparte y pasó a ser el presidente del gobierno provisional de Francia. Luis XVIII le nombró ministro de Policía, cargo que ocupó  hasta que los ultramonárquicos le obligaron a dimitir. Tuvo que exiliarse en 1816 acusado de regicidio por su implicación en la ejecución de Luis XVI.  Falleció en Trieste el 26 de diciembre de 1820 y muy escasas personas acudieron a su sepelio.

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