miércoles, 25 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD


                       El 25 de diciembre del años 354, el obispo Liberio de Roma, ordenó que oficial y definidamente  se consagrara este día como el de la  Natividad de Jesús de Nazaret. Desde  entonces, todos los pueblos cristianos del mundo celebran bajo las más diversa formas, este día de bello simbolismo.
                      Múltiples tradiciones y costumbres han surgido en torno a esta fiesta anual que recuerda el nacimiento de Jesucristo, siendo la más arcaica la de los armenios que comen  manjares especiales hechos de espinaca hervida por creer que la Virgen María comió dichas hortalizas en la época anterior al nacimiento de Jesús. Son más conocidas en nuestro medio, el arbolito  de navidad, el pesebre y San  Nicolás.
                No se conoce con certidumbre el origen del árbol de navidad. Parece ser de origen escandinavo, pero existe una leyenda que trata de darle un contenido cristiano, según el cual “el heroico Winifredo, misionero inglés que viajaba por el norte de Alemania difundiendo las enseñanzas de Jesús entre las tribus teutónicas, llegó cierto día a Geismar, donde se estaba realizando un bárbaro rito. El pequeño príncipe Asulfo, sujeto al tronco de un árbol, iba a ser sacrificado para saciar las iras del dios Thor.  Winifredo irrumpió en medio de la ceremonia y con su hacha derribó el roble que habría de servir como altar del sacrificio expiatorio, pero de inmediato brotó en el mismo sitio un lozano pino. El misionero explicó que el nuevo árbol era el símbolo de la nueva vida traída por Jesús, y adorado por las diversas tribus germánicas.”
                    El nombre de San Nicolás, deformado por los niños inglese con el de Santa Claus, es un mártir del siglo II, cuya fiesta se celebra el 6 de diciembre, por eso en este día se inicia la temporada de Navidad en casi toda Europa. Cuenta la tradición “que San Nicolás, viajero infatigable, llegó cierta vez a la casa de tres muchachas que deseaban casarse, pero no tenían dinero para comprar sus ajuares; compadecido, el santo arrojo tres bolsas de oro por la ventana de la humilde vivienda, y de ahí la costumbre de repartir regalos de navidad.  
                     No obstante, la tradición del arbolito de Navidad y el San Nicolás, en los  países latinos es más común el pesebre navideño, recomendado por la Iglesia Católico como simbolismo de contenido cristiano verdadero. Se trata de una reconstrucción del nacimiento del Salvador utilizando todos los recursos disponibles, sumando a la conmovedora escena los antiguos aguinaldos o villancicos como aquel tan conocido de:                                                                          “Arre, borriquito / vamos a Belén / que en Belén acaba /                                                                              Jesús de nacer”.

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