domingo, 20 de abril de 2014

MATRIMONIO DEL MARISCAL DE AYACUCHO

File:Antonio José de Sucre y Mariana Carcelén de Guevara.jpg
            Siendo Presidente de Bolivia, el General Antonio José de Sucre, se casó por poder, en la ciudad de Quito con Mariana Carcelén y Larrea, Marquesa de Solanda. De esa hidalga ciudad de Pichincha, capital del Ecuador también salieron Manuelita Sáenz, amante del Libertador y Mercedes de Jigón, esposa del general Juan José Flores.
            La Marquesa de Solanda era una mujer aristocrática, encantadora y frívola. Sucre se casó con ella después de seis años de amores y de ausencia. Lo hizo ya cuando quiso retirarse a la vida privada para descansar de los altibajos y zozobras de la guerra. Estaba bastante pobre cuando eso. Tanto así, que en una carta que dirige al Libertador, le dice “Una buena suerte me pone fuera del caso de los generales de Napoleón, de quienes se decía que después de ricos no querían trabajar. No cuento para vivir más que con lo que tiene mi futura mujer, y estoy contento. Ella me dará el pan y yo le daré honores que me ha dado la guerra, porque aún renunciaré a los títulos”.
            Para el matrimonio, Sucre compró en Quito la histórica “Casa Azul”, elegante mansión colonial, esquinera y de dos pisos, que había pertenecido al Marquéz de Villa-Rocha. Entre esta mansión colonial  el fundo de Chisinche, discurren los últimos días del vencedor de Ayacucho. Sembrando y leyendo los libros de su predilección, yendo alguna vez más que otra a fiestas, visitas y paseos con la hermosa marquesa y mariscala.


            Un año después tuvo su única hija: Teresita, la cual motiva esta expresión en una carta a Bolívar: “Mi mujer ha parido el 10 de este mes, desgraciadamente me ha dado una niña, en lugar de un soldado que yo quería para la patria”.   En junio de 1830, la Marquesa de Solanda quedó viuda: Sucre había sido asesinado en la espesa montaña de Berruecos. Entonces se casó con el disoluto y donjuanesco general Isidro Barriga. La hijita de Sucre, murió en forma trágica caída desde el balcón de los brazos del padrastro.  

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