miércoles, 30 de julio de 2014

MUERTE DE JUAN SEBASTIÁN BACH

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A pesar de su muerte, ocurrida el 30 de julio de 1750,  Juan Sebastián Bach continúa siendo sin lugar a dudas uno de los músicos más grandes de todos  los tiempos.    El más ilustre miembro de la tercera generación de los Bach, familia alemana que durante cinco generaciones, heredó un talento especial para la música haciendo de ella el objeto esencial de su vida.
Juan Sebastián Bach nació en Eisenach (Alemania) el 21 de marzo de 1685 y era hijo último del famoso organista de Eisenach, Juan Ambrosio Bach.  Desde su más tierna edad estudió los secretos de la música y a los cinco años era un verdadero prodigio ejecutando el órgano y el violín. Pero su carrera musical se inicia a la edad de 15 años como cantor en el coro de la Michaele de Luneburg y solo acaba con su muerte, punto final de un balance de gloria de la cual hablan elocuentemente cientos de obras clasificadas en cantatas, preludios, corales, arias, recitativos, fugas, fantasías, variaciones y obras monumentales como las Misas y la Pasión según San Mateo y el Oratorio de Navidad.
La obra de Bach representa la síntesis de una gran época de la historia musical. Fue indudablemente uno de los músicos más originales y profundos que el mundo haya conocido y merece ser llamado maestro de maestros, pues todo los grandes compositores han bebido la inspiración en su música. Mozart, Beethoven, Schumann, Chopin, Lizt, Wagner y muchas otras glorias del arte. Su valor y su significación artística no fueron reconocidos sino muchos años después,  gracias a la devoción y comprensión de Schumann y Mandelssohn, principalmente.  Bach no fue solo un creador sin par sino también un ejecutante de primer orden, sobre todo en el órgano al que su genio se hallaba íntimamente ligado. Perteneció a la época del Barroco y está considerado como un supremo maestro del contrapunto.



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