domingo, 27 de octubre de 2013

EL PRINCIPE DE LA LIBERTAD

El 27 de octubre de 1561,   Lope de Aguirre, fue aprehendido en Barquisimeto, ajusticiado por sus propios soldados marañones y finalmente descuartizado y exhibidas en garfios partes de su cuerpo a manera de advertencia para quienes pretendiesen alzarse contra la majestad  del Rey Felipe II.
En los textos de historia patria elemental, el expedicionario Lope de Aguirre aparece como “El Tirano Aguirre”, un hombre pequeño de estatura, mal encarado, flaco, gran    hablador, conocido por sus compañeros de cuadra en el lejano Perú como el  “Loco Aguirre”.  Miguel Otero Silva lo descubre en una de sus novelas como “El Príncipe de la libertad”,  tal  vez por su acción cruenta de ser libre en el Amazonas, independiente del soberano hispano a quien le dice  en una carta que no se le puede reconocer título de rey en estas tierras del Amazonas    donde no aventuró nada y que son quienes trabajan en ella los que tienen derechos y gratificaciones.
Lope de Aguirre, de origen hidalgo, fecundo y facundo en el hablar, se había embarcado en El Perú a bordo de naves expedicionarias que al mando de Pedro de Ursúa navegaban en busca de El Dorado.  Durante el trayecto logra convencer a los soldados para eliminar al comandante y elevar en su lugar al alférez Fernando Guzmán, quien se declara príncipe del Perú, Tierra Firma y Chile, pero poco después corre la misma suerte de Ursúa y Lope de Aguirre se hace proclamar con los mismos títulos.
Después de descender el río Amazonas sale por su estuario, penetra el Atlántico y costea la parte oriental de América hasta llegar a Margarita, donde prácticamente se apodera   de la Isla luego de eliminar al Gobernador Juan Sarmiento de Villandrando.   En Margarita  hace desastre. El suceso llega hasta la Provincia de Venezuela por Borburata.  Se alistan las tropas del Rey, lo cercan en Barquisimeto y Lope de Aguirre presiente que el final es inevitable.  Con  manos propias da muerte a su hija Elvira y luego se entrega para sellar con su sangre el final   de una aventura que comenzó en Oñate donde nació y terminó en la ciudad de los crepúsculos. El Príncipe de la Libertad, como Drácula en Bucarest, debería llamarse también “El Príncipe  de las tinieblas”.

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